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Sobre pistas falsas

Reflexiones Cristianas

Las categorías filosóficas causa y efecto son un buen punto de referencia para analizar el origen de los problemas, como también su consecuencia. Pues bien, en los últimos tiempos la combinación de estas categorías es olvidada.

Esta semana estuve viendo por televisión un programa donde se analizaba la situación del niño de catorce años que mató a su compañero en la propia escuela. Para ello se dispuso de un panel compuesto por miembros de la junta escolar y juristas de la ciudad de Miami tales como jueces, fiscales y abogados.

En el análisis de la causa del fenómeno figuraron situaciones como: la televisión y las computadoras están exponiéndole constantemente al niño escenas de violencia que además de predisponerlos emocionalmente para realizar acciones violentas y crueles, también les provee, técnicamente, cómo realizarlas.

No dejan de tener razón, en los programas actuales de televisión; la violencia, la crueldad, el horror y el sexo; se discuten los lugares protagónicos. Ni siquiera tienen el cuidado de hacer a los personajes malos antipáticos y a los buenos simpáticos.

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En muchos de los casos, de la crueldad de un personaje, hacen su atracción. Y el happy-end donde se acaba la maldad de los malos y los buenos recobran la felicidad, no existe. La película termina mostrando a los buenos que engañosamente se van felices, porque el malo, que ya hacen por muerto, antes de que termine la última escena y a espalda de ellos, levanta un brazo o abre un ojo, en señal de que aun está vivo, para cometer más horrores en la serie venidera. Y como bien ellos explicaban, toda esta mezcla de crueldad y horror, viene a parar a la mente de los niños, quienes posteriormente, quieren ser sus imitadores.

La falta de preocupación de los custodios de la escuela; la incapacidad de los policías, para detener la delincuencia en el ámbito de la ciudad y la indolencia e incompetencia de los jueces por no ser lo suficientemente severos al juzgar a los delincuentes; fueron también algunos elementos duramente debatidos en el programa.

Por último, lo que no podía faltar, la poca colaboración de los padres con los maestros y la escuela.

En todo esto, repito, hay mucha verdad; pero la verdadera causa del fenómeno, la que sin dudas ha generado los mayores efectos, pasó por inadvertida en el programa. En ningún momento se dijo que en las escuelas públicas se prohíben las oraciones y que los maestros no pueden hablar de Dios. En una ocasión el conductor del programa preguntó si en las escuelas se daba Moral y Cívica. La respuesta fue un NO, y no se habló más del tema.

Lo más triste del asunto es, que estoy completamente seguro que cada uno de los panelistas sabía que la verdadera causa de todo este desastre vino, después que se sacó a Dios de las escuelas; pero nadie se atrevió a decirlo, porque caería en el penoso delito de mezclar la religión con la escuela. Pero no tiene importancia alguna que el maestro hable a sus estudiantes de magia negra, brujerías, ritos satánicos, etc. porque no, eso no es un problema, eso es cultura.

Pero amigo mío, usted y yo sabemos que si Dios no está en todos nuestros asuntos, en balde es lo que construyamos, y que el más débil de los vientos lo derrumbaría. De manera que panel estaba buscando una conclusión SOBRE PISTAS FALSAS, porque:

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Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia. Salmo 127:1

© Antonio Fernandez. Todos los derechos reservados.

El Evangelio de Hoy: Mensajes Cristianos

Acerca Antonio J. Fernández

Antonio J. Fernández

Mi nombre es Antonio Fernandez, soy profesor universitario de matemática, y hace más de 20 años que sirvo al Señor. Mi esposa y yo asumimos el compromiso de serle fiel cada día de nuestras vidas, y de predicar Su palabra para cumplir con la misión que Él nos entrego.

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