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El temor de Dios nos libera del temor

Evangelio de Hoy – Bosquejos Bíblicos

Bosquejos Biblicos – Texto: Filipenses 2:12

Introducción

Conocemos la palabra de Pablo de Tarso, en su Epístola a los Filipenses, que dice: “Por tanto, míos amados, como siempre habéis obedecido, no solamente en mi presencia, pero también, particularmente ahora, en mi ausencia, operad vuestra salvación con temor y temblor.” (Filipenses 2:12).

El temor a Dios es la manera como opera la salvación de Dios. Por esta razón, el temor de Dios es lo que nos salva y nos libera de todo y cualquier temor. Este es el camino del cristiano por las sendas del temor y temblor.

El temor de Abraham (Génesis 22:12)

Abraham tenía ya 99 años cuando Dios apareció ante él y le dijo: “Yo soy El Shaddai, anda en mi presencia y serás perfecto. Yo establezco la alianza entre tú y yo, y te multiplicaré al extremo.” (Génesis 17:1). La alianza establecida por Dios consistió en hacer Abraham padre de una multitud, mientras él esté de acuerdo con el compromiso de caminar con Dios.

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El texto prosigue: “Y cayó Abraham con su rostro en tierra.” (Génesis 17:3). Él cayó con su rostro en tierra porque temía a Dios. Ante Dios, Abraham colapsó, es decir, fue abrumado por el temor.

Y así Abraham ando junto de Dios, siempre con temor a Dios. Cuando tenía ya 100 años de edad, y su mujer Sara 90 años, Dios les dio un hijo. Y el hijo fue nombrado Isaac.

Después de cumplir con la alianza, Dios puso a prueba el temor de Abraham: “Dios dice: Toma a tu hijo, tu único, que amas, Isaac, y vete hasta la tierra de Moriah, y allí le ofrecerás en holocausto en una montaña que te mostraré.” (Génesis 22:2). Y porque Abraham andaba junto con Dios, y porque él temía a Dios, obedeció al Señor.

Antes de realizar el holocausto

Pero antes de realizar el holocausto, el Ángel de Dios le interrumpió y le dijo: “¡No extiendas tu mano sobre el niño! ¡No le hagas ningún daño! Ahora, yo sé que teme a Dios: no negaste entregar a tu hijo, tu único hijo.” (Génesis 22:12). Y, enseguida, el Ángel de Dios le dijo aún: “Lo juro por mí mismo, la palabra de Iahweh: porque me has hecho esto, porque no negaste entregar a tu hijo, tu único, te daré bendiciones, te daré una posteridad tan numerosa como las estrellas en el cielo, cuanto la arena de la playa, y tu posteridad conquistará la puerta de tus enemigos.” (Génesis 22:16-17).

Las bendiciones de Abraham no fueron dadas por el sacrificio de tu único hijo, pero por el temor que tenía Abraham. También por el temor, el Ángel de Dios anunció que no deberías temer más nada, porque la puerta de sus enemigos sería conquistada. El temor a Dios libró Abraham de cualquier temor.

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El temor de Salomón (Proverbios 1:7)

Salomón escribió en su libro de sabiduría: “El temor al Señor es el comienzo del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.” (Proverbios 1:7).

Escribió esto Salomón, porque el temor a Dios nos hace conocer el camino de Dios, pero también el camino del mal. Por esto ha dicho también que: “El temor al Señor es el odio del mal. El orgullo y la arrogancia y el camino del mal y el discurso pervertido que yo odio.” (Proverbios 8:13). Aquél que sostiene el temor a Dios, sabe distinguir y reconocer el mal.

El que cultiva el temor, reconociendo el mal, sabe lo que debe hacer. Así escribió Salomón: “En el temor del Señor, uno tiene una gran confianza, y sus hijos tendrán un refugio.” (Proverbios 14:26). Por supuesto, los que tienen confianza no tienen nada a temer.

Ni la muerte, que más asusta los seres humanos, no causa ningún miedo. Por esta razón, Salomón afirma que: “El temor del Señor es una fuente de vida, para que uno pueda alejarse de las trampas de la muerte.” (Proverbios 14:27).

Sabiduría nos libera del temor

En los Salmos, leemos: “El temor del Señor es el principio de la sabiduría; Todos los que lo practican tienen un buen entendimiento. ¡Su alabanza perdura siempre!” (Salmos 111:10). Leemos esto porque, así como leemos en los Proverbios de Salomón, el conocimiento, o la sabiduría, los libera del temor. Y el comienzo y principio de todo conocimiento y sabiduría empieza en el temor a Dios.

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Sin embargo, sabemos hace mucho tiempo que el temor se muestra ante el desconocido. Tememos lo que no conocemos. Pero, el temor a Dios nos pone en el camino del conocimiento. Cuando conocemos, ya no tenemos nada a temer. El temor a Dios nos libera del temor.

El temor a Dios es el amor por Dios (1 Juan 4:18)

Aquellos que aman a Dios, también temen a Dios. Así como Abraham, que cayó con su rostro en tierra porque temió a Dios e hice todo lo que Dios le pidió, porque amaba y temía al Señor. Así también como Salomón, que en su profunda sabiduría, nos explicó que el temor a Dios es el principio del conocimiento que nos libera de cualquier temor.

En el Evangelio de Juan, leemos: “No hay miedo en el amor, pero el amor perfecto expulsa el miedo. Porque el miedo tiene que ver con el castigo, y quien teme no ha sido perfeccionado en el amor.” (1 Juan 4:18). Es decir, cuando amamos a Dios, tememos a Dios. Todavía, no hay miedo en el amor. Con esto, amando a Dios, desde el temor que tenemos, estamos libres del temor.

Redactado por: Luís de Vera Cruz para El Evangelio de Hoy

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Acerca Luís de Vera Cruz

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Investigador dedicado al estudio de la hermenéutica bíblica, de la filosofía medieval cristiana y de la religión comparativa. Tiene interés por la historia antigua y las lenguas arcaicas.

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