Evangelio de Hoy.. Comiendo de nuestro propio pan

Comiendo de nuestro propio pan

Bosquejos Biblicos

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Evangelio de Hoy.. Bosquejos bíblicos: 2 Tesalonicenses 3:6-15

Introducción

La Biblia dice que debemos ayudar a nuestro prójimo en necesidad. También enseña que tenemos que ayudar a los necesitados, y a los más desamparados. De hecho, ayudar a las viudas es la demostración de que nuestra religión es verdadera, según Santiago (Santiago 1:27).

Pero sin darnos cuenta, solemos distorsionar todo lo que implica ayudar a nuestro prójimo. Algunos piensan que ayudar al necesitado implica aplaudir o promover la pereza. Además, está la creencia errada de que una persona en necesidad lo primero que requiere es una ayuda monetaria. Y no son pocas las personas que se aprovechan de la generosidad que promueve la Biblia para ser vagos, ociosos, y negligentes.

En nuestros bosquejos bíblicos de hoy, veremos 2 Tesalonicenses 3:6-15.

I. La situación de los tesalonicenses.

Una situación particular estaba ocurriendo entre estos hermanos. Unos falsos profetas se habían introducido, haciéndose pasar por los apóstoles. Y estaban diciendo que el día del Señor ya había acontecido, o estaba cerca de acontecer. Ya Pablo ha tocado eso en los primeros capítulos.

Pero esta herejía trajo consigo un efecto catastrófico en la iglesia. Como el Señor estaba a punto de llegar, según algunos, muchos hermanos dejaron de trabajar. Al parecer, pensaban que trabajar ya no valía la pena, siendo que el Señor estaba pronto a venir.

Mientras que pasaba el tiempo, esperando algo que era falso, algunos tesalonicenses vivieron a costa de otros hermanos. Dejaron de trabajar, pero no dejaban de comer ni de vestirse. Sólo que ahora eran otros quienes los sustentaban, porque se negaban a trabajar. Es bajo este contexto que se darán las siguientes instrucciones Pablo.

II. No seamos aprovechados.

A. No vivamos una vida desordenada.

El pasaje comienza exhortando a los hermanos a no vivir desordenadamente. Esta es la manera como Dios considera esta forma de vivir. Una persona que no trabaja, que depende de otros, que no se vale por sí misma, es una persona desordenada. No demuestra prudencia, ni madurez.

El apóstol tiene razón en llamar a estas personas desordenadas. Porque los negligentes no tienen ningún rumbo, ningún camino. No saben donde van, no saben qué hacer. Todos sus días son iguales. No progresa, no crece. Siempre duerme y descansa. Su vida se dirige de lleno a la pobreza y la miseria.

B. El ejemplo de los apóstoles.

Y Pablo cita su ejemplo, de otros apóstoles y de otros ministros. Ellos no fueron personas que se aprovecharon de sus hermanos. No comieron en balde el pan de nadie. Es decir, todo lo que recibían era ganado por el sudor de su frente. Literalmente, ellos trabajaron “con afán y fatiga de día y de noche” (vers. 8).

Además, hay un punto importante que Pablo resalta. Y es que la razón por la cual trabajó así es que no quería ser una carga para ninguno de ellos. Pablo no quería ser gravoso en ningún sentido.

C. Un ejemplo para nosotros.

De esta manera, cuando una persona no trabaja, y se aprovecha de otros está pecando. Porque claramente está yendo en contra del ejemplo apostólico que nos fue dejado como un modelo. Eso es lo que Pablo dice en el versículo 9. Ellos lo hicieron así para dejarnos ejemplo a todos nosotros. Para que aprendamos a no ser de carga a nadie.

III. Sustentémonos a nosotros mismos.

A. El que no trabaja que no coma (vers. 10).

El mandato es claro para los negligentes. El que no trabaja que tampoco coma. La persona que no se esfuerza por sustentarse a sí misma, no tiene el derecho a obtener alimento.

Dios ha ordenado que cada quien obtenga su alimento por su propio esfuerzo. La iglesia no tiene el deber de ayudar a aquellos que se niegan a trabajar.

La iglesia debe ayudar a aquellos que no pueden valerse por sí mismos, sea por alguna discapacidad física, o por pocos ingresos. Pero en cuanto a los perezosos, debemos impedirles el alimento, es decir, cualquier ayuda que conforte su negligencia. Si alguien no trabaja, ha perdido su derecho a toda comida.