Evangelio de Hoy.. Comiendo de nuestro propio pan

Comiendo de nuestro propio pan

Bosquejos Biblicos

B. Cada quien obtenga su propio sustento (vers. 12).

El mandato bíblico no es que nos aprovechemos de los demás. Es que podamos trabajar para sustentarnos a nosotros mismos, ayudar a los nuestros, y proveer a los necesitados.

De hecho, Efesios 4:29 dice que el antiguo ladrón no debe robar más, sino que trabajar para tener con qué compartir con los necesitados. La actitud bíblica no es: ¿Qué me pueden dar los demás? Sino: ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a otros? ¿Cómo puedo sustentarme? ¿Cómo puedo glorificar a Dios con mi trabajo?

Verdaderamente, este bosquejo bíblico es útil, porque nos ayuda a entender la seriedad con la cual Dios toma el trabajo y la pereza. De hecho, uno de los pecados más mencionados en Proverbios es la negligencia y la pereza.

IV. Exhortemos a los perezosos.

A. ¿Qué debe hacer la iglesia frente a estas situaciones?

Ahora, ¿cómo nosotros enfrentamos casos de negligencia en la iglesia? ¿Cómo tratamos a los hermanos que tienen este pecado?

Bueno, según el pasaje, a esta persona se le debe exhortar a trabajar. La mayor muestra de amor que podemos darles no es una cesta de comida, sino una vacante de trabajo. Es decir, invitarlos a servir a Dios y a otros mediante las fuerzas y capacidades que Dios le dio.

De hecho, el pasaje va más allá. La Biblia dice que debemos apartarnos de ellos (vers. 14). Es decir, no debemos dejar que se aprovechen de nosotros y de nadie más. Debemos demostrarles que aborrecemos totalmente la negligencia.

B. ¿Cómo debe hacerlo?

Sin embargo, en esto existe un grave peligro. Y es que tratemos a estas personas sin amor, sin piedad y sin misericordia. Por eso, el pasaje es bastante claro. Debemos tratarlos como hermanos. Esto lo hacemos, no por odio o rencor, sino por amor. No con una mala actitud, sino con bondad y gracia.

Conclusión

En bosquejos bíblicos, hemos aprendido mucho. Este bosquejo basado en 2 Tesalonicenses 3:6-15 nos han enseñado como Dios ve a los que no trabajan. Dios los considera personas desordenadas, aprovechadas, y desconsideradas.

La verdadera piedad bíblica y el verdadero amor cristiano es aquel que trabaja duro para glorificar a Dios, y ayudar a otros.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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