Frutos del Espíritu.. Bosquejos Bíblicos

Frutos del Espíritu

Bosquejos Biblicos

Bosquejos Bíblicos

Prédica de Hoy: Los frutos del Espíritu

Bosquejos para Predicar Texto Bíblico: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.”  Gálatas 5:16

I. Frutos del Espíritu – Amor

Conocemos el amor verdadero amor cuando conocemos realmente a Jesús. Es allí donde nos damos cuenta del auténtico y único significado del amor. Por amor se hacen muchas cosas. El ejemplo está en que Cristo fue a la cruz por amor a nosotros, y no hay un mayor sacrificio de amor que el que hizo Dios (Juan 3:16).

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Pero el fruto del amor que tenemos no solo es el amarlo a Él. Es amar a todos los que están a nuestro alrededor. Porque con ese mismo amor con que Dios nos ha amado, es el mismo amor con que debemos amar a otros sin importar las circunstancias (1 Juan 4:16).

El amor debe abundar en nuestro corazón. Por eso no debemos subestimar un sentimiento tan poderoso como este. Aún si actualmente este término se haya subestimado tanto, no dejemos que el amor se disipe de nuestro corazón.

II. Frutos del Espíritu – Gozo (1 Pedro 1:7-8)

Otra virtud que manifestamos cuando caminamos con el Espíritu Santo, es el tener un gozo en nuestra alma. Este tipo de gozo o alegría es diferente. No se trata de estar felices todo el tiempo, o tener una sonrisa en nuestro rostro. Es mucho más que eso.

El gozo que sentimos es una emoción constante. Es un sentimiento que permanece todo el tiempo en nosotros aun en medio de los problemas (Santiago 1:2-4). Un estado del alma que debería estar siempre en nuestra vida.

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El gozo viene cuando dejamos que el Espíritu Santo tome el control de nuestra vida, dejamos que él nos guíe y nos lleve por el camino de la rectitud. Somos felices y estamos tranquilos porque sabemos y tenemos la plena seguridad de que el que nos guía, cuida de nosotros. Y aún cuando todo está mal o los problemas de la vida nos golpean, debemos mantener ese fruto, porque es el que nos da una esperanza de que todo va a estar bien, si confiamos en Dios (Santiago 1:2-3).

III. Frutos del Espíritu – Paz (Filipenses 4:7)

Para tener paz, primero debemos tener fe. De nada sirve no tener fe si nuestro corazón todo el tiempo está angustiado por alguna razón. Por eso, lo primero que se demanda para vivir una vida tranquila es tener fe en Dios (Hebreos 11:6).

Ya teniendo la fe abundando en nuestro corazón, podemos empezar a vivir un estado de tranquilidad y calma absoluta. Podemos porque creemos que Dios tiene el control de nuestras vidas. Esa paz de la que hablamos no solo debemos tenerla nosotros; sino que, debemos transmitirla a todos a nuestro alrededor.

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