Inicio / Estudios Biblicos / Vanidad de vanidades

Vanidad de vanidades

El Evangelio de Hoy.. Estudios Biblicos

Introducción

Vanidad de vanidades, todo es vanidad.” (Eclesiastés 1:2). Esta frase de los Eclesiastés es una de las más conocidas y repetidas de las escrituras sagradas. Aunque escrita originalmente en hebraico, fue su versión latina (vanitas vanitatum et omnia vanitas) que se hizo más famosa, hasta el punto de convertir el verso bíblico en un dicho popular.

Sin embargo, la palabra latina vanitas, dónde viene el término vanidad, es usualmente interpretada como un tipo de admiración de sí mismo. Por esta razón, estamos acostumbrados a comprender la vanidad en un sentido quizás un poco reducido, como mero narcisismo, o simples egolatría.

Todavía, la palabra hebrea original, hebel, dice un poco más que la palabra vanitas. Significa “soplo” o “vapor”. Esto puede indicar muchos otros sentidos para la vanidad, como algo sutil, etéreo o efímero.

En el estudio bíblico del Evangelio de Hoy, vamos a explorar el sentido de la vanidad un poco más allá del obvio. Nuestra intención aquí no es solamente alcanzar otros significados posibles de la palabra, pero aún aclarar la razón por la cual la vanidad es un obstáculo en el camino hacia Dios.

Anuncios 1

El libro del Eclesiastés

El libro del Eclesiastés es, en primer lugar, la autobiografía de la vida y de la sabiduría de Qohélet, el hijo de David, Rey de Jerusalén. Qohélet es una palabra hebrea que quiere decir “el predicador” o aún, “el profesor”.

O sea, no es propiamente un nombre, pero una titulación adoptada por el autor (o los autores) del manuscrito original. Aquél que predica o profesa algo, llamase en griego antiguo el “ekklesia”, dónde viene el título del libro que conocemos, a saber: “Eclesiastés”. En este sentido, el título quiere decir: “(el libro, o las palabras, o la reunión de enseñanzas) de aquél que predica o profesa”.

La estructura general del libro del Eclesiastés comprende: un prólogo, una investigación sobre el sentido de la vida, conclusiones de esta investigación, un poema final y un epílogo. Esta estructura está de acuerdo con otros “libros de sabiduría” que encontramos en las escrituras sagradas, como, por ejemplo, el libro de Job o los Proverbios.

En el prólogo del libro, donde encontramos la famosa sentencia sobre la vanidad, se recupera un tema desarrollado en otros momentos de la Biblia. Por ejemplo, en la Epístola de Pablo a los Romanos, cuando leemos: “Porque la creación fue sujetada a vanidad” (Romanos 8:20). O aún otro ejemplo, en los Salmos, donde leemos: “Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres” (Salmos 62:9). La explicación para estas sentencias, veremos a seguir.

La vanidad como orgullo soberbio y orgullo envidioso

El Predicador escribe: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad.” (Eclesiastés 1:2). En los Romanos, Pablo escribe: “Porque la creación fue sujetada a vanidad.” (Romanos 8:20). ¿Qué vanidad es esta?

Anuncios 2

Estamos hablando aquí de la sujeción de la creación a vanidad. En este sentido, podemos resaltar dos episodios muy emblemáticos, a saber: el orgullo soberbio de Adán y Eva, que no asumieron el error de su decisión, y el orgullo envidioso de Lucifer, que cayó porque pensaba ser mayor que Dios.

Ya aprendimos en otra oportunidad (predica “Hacia la liberación”) que el pecado original de Adán y Eva consistió más en la negación de la libertad que en el acto de comer del fruto prohibido. La libertad es el mayor regalo de Dios. El gran pecado de la creación fue no asumir esta libertad regalada por el Señor. Además, Adán responsabilizó Eva. Y Eva, a su vez, responsabilizó la serpiente.

¿Por qué Adán y Eva hicieron esto?

Pero, ¿por qué Adán y Eva hicieron esto? Hicieron, todavía, porque fueran tomados por el orgullo. El orgullo de quien cree que está exento de error. Un orgullo todavía soberbio. Esto sucedió, sobre todo, porque estaban ellos en una posición privilegiada entre otros seres creados. Sin embargo, en lugar de reconocer la gracia, se llenaron de una vanidad orgullosa.

Asumir la libertad de comer al fruto prohibido es asumir que habían hecho algo que no era aconsejado por Dios. O sea, significaba asumir un error de juicio. Todavía, tanto Adán como Eva no pudieron asumir el error. Ahí estaba su orgullo soberbio y por esto fueran expulsados del jardín del Edén.

También aprendimos (mensaje “No debemos juzgar el otro”) que Lucifer, el Ángel de la Luz, intentó poner su trono arriba las estrellas de Dios, porque era él el más brillante de los ángeles. Lucifer fue acometido por un orgullo envidioso, es decir, envidió las estrellas más brillantes de Dios.

Anuncios 3

Pero, ¿por qué Lucifer hice esto? Él ha hecho esto porque fue tomado por lo que vio. Él vio la luz más brillante y se encantó. El apego a la visión fue el principio motor de su convicción. Ahí estaba su orgullo vanidoso y por esto fue expulsado del cielo.

Los vanidosos todavía envidian. Por más que esto parezca el contrario de lo que se comprende por una persona vanidosa, el hecho es que el vanidoso nunca está satisfecho. Él siempre quiere más.

Leemos en el libro del Eclesiastés: “El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.” (Eclesiastés 5:10).

Acerca Evangelio de Hoy

Avatar
El ministerio Evangelio de Hoy existe con el solo propósito de proclamar el evangelio de Jesucristo a las naciones. Unase a nuestro ministerio y comparta la palabra de Dios con sus hermanos. Envíenos sus predicas cristianas, bosquejos biblicos, y mensajes cristianos para ser publicado.

Revise

Estudios Biblicos.. Estudio Biblico sobre la paciencia

Estudio Biblico sobre la paciencia

Estudios Biblicos... En el Evangelio de Hoy, vamos a estudiar un poco más el concepto de la paciencia.