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¿Qué hay de malo con el evangelio de la Prosperidad?

Estudios Biblicos

Estudios Biblicos.. Texto bíblico: Mateo 26:11

Introducción

El evangelio de la prosperidad es una doctrina que ha tomado auge durante las últimas décadas, especialmente, desde los 80. Cientos de Iglesias en Estados Unidos, África, y Latinoamérica, han abrazado fuertemente esta doctrina. Entre ellas, muchas iglesias liberales, evangélicas y pentecostales.

Una de las características de esta doctrina son los cientos y miles de seguidores en todo el mundo, especialmente en occidente. Esta es un evangelio muy popular y llamativo para las personas.

Eso es porque promete dinero, riquezas, propiedad y salud sin límites si se tiene fe. Es por eso que tanto ricos como pobres, y más los de clase media, son atraídos por estas enseñanzas. ¿Quién no quiere prosperidad en su vida?

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Sin embargo, cómo veremos en este estudio bíblico, esta es una falsa doctrina que ha desviado a muchos de la verdad. Ha hecho que la gente busque a Cristo por mero interés, y no por verdadera fe. Y además, sus propios líderes son capaces de torcer el evangelio, son con hacerse más populares y ganar más dinero. Veamos qué dice la Biblia sobre al respecto.

I. La declaración positiva 

Una de las enseñanzas más populares de esta falsa enseñanza es que todo lo que declares con tu boca será recibido. Si tú lo reclamas, lo decretas y lo afirmas con suficiente fe, entonces será tuyo (Marcos 11:23). Por eso, debemos declarar con fe que queremos más riquezas, autos nuevos, y yates, y Dios dará, si tenemos la suficiente fe.

Sin embargo, esto es completamente contrario a lo que enseña la Palabra de Dios. En primer lugar, porque si todo lo que “digamos” se hará, entonces Dios no gobierna el mundo, sino nosotros. Nosotros no podemos cambiar las circunstancias por más declaremos.

Afirme diez mil veces con fe que quiere ser una rana, y no por eso le saldrán anclas. Dios es el único gobernante del mundo, y el único que “dice algo” y puede hacerse (Salmo 33:9; Hebreos 1:3). Decir que los hombres podemos hacer eso es una blasfemia, porque es igual a decir que somos iguales a Dios.

Por otro lado, ¿qué pasaría si realmente todos recibiéramos todo lo que pedimos? ¡Todo sería un desastre! Es contradictorio, confuso e imposible. No todos podemos tener lo que queremos, sencillamente porque no podemos. Y la principal razón es que Dios gobierna con sabiduría, y da quita con razones que a veces son ocultas para nosotros.

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Un ejemplo, Dios puede quitar un puesto de trabajo muy importante a un hermano, para que pueda buscar las celestiales y atender a su familia. Porque se había olvidado de su familia y el Señor. Entonces, Dios lo quita para su propio bien. Pero bajo esta suposición, Dios le dará este trabajo por amor, aunque ese le cueste la familia y su alma.

II. Materialismo

El segundo problema de esta postura es su amor profundo a las cosas materiales. Básicamente, este evangelio se centra en las riquezas, propiedades y salud. Dios no está interesado en tu alma, en tu vida espiritual o en tu salvación. No señor. Dios quiere que tu estés bien, y pongas tu corazón en aumentar tus riquezas, y en tener muchas cosas materiales.

Sin embargo, la Escritura es muy clara. Primero, la principal característica de los falsos maestros es el uso del cristianismo para enriquecerse (1 Timoteo 6:8-10). Segundo, el Señor claramente dice que lo más importante en esta vida no son las riquezas materiales, sino las espirituales (Mateo 6:19-24).

Es más, el Señor dice que una búsqueda excesiva de las cosas materiales es avaricia (verss. 24-32). Es por eso que el Señor Jesús es claro en que no podemos servir a Dios, mientras las riquezas sean nuestro foco principal (vers. 24).

De hecho, es por eso que la Escritura dice que debemos contentarnos con lo que tenemos (1 Timoteo 6:8-9). También que no esforzarnos mucho por estas cosas, y buscar el reino de los cielos (Mateo 6:31-33). No abandonamos el amor a las riquezas, no podemos entrar al reino de los cielos (Marcos 10:25; Lucas 12:15-21).

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Claramente, aquí hay una obvia oposición entre la enseñanza bíblica del evangelio de la prosperidad. Una te dice: “pide a Dios más riquezas”, mientras otra dice: “conténtate con lo que tienes”. Una dice: “Dios quiere hacerte próspero”, mientras la otra: “buscad el reino de Dios y estas serán añadidas”.

III. Pactar con Dios

Otra cosa que enseña este supuesto “evangelio” es que nosotros podemos pactar con Dios. Según ellos, la relación entre Dios y el hombre es como una relación de negocios. Tu inviertes dinero mediante la ofrenda, y Dios te promete triplicar tu inversión. Es muy común decir a sus predicadores decir: “Pacta con Dios”, o “Dale a Dios, y Dios te triplicará lo que tienes”.

Sin embargo, esto obviamente pasa por alto varias doctrinas bíblicas. En primer lugar, no podemos pactar o negociar con Dios, porque todo le pertenece a Él. En la oración del rey David, se demuestra que nuestras ofrendas es devolverle a Dios le que pertenece (1 Crónicas 29:14). Damos de lo que hemos recibido de Él, no hay ningún “negocio” o “pacto” entre Dios y el hombre.

Por otro lado, también pasa por alto que todo lo que tenemos es parte de la gracia de Dios, no lo merecemos. En 1 Corintios 4:7, Pablo dice que todo lo que tenemos lo recibimos de Dios. Y que por tanto, no tenemos nada de qué gloriarnos.

Por tanto, no podemos negociar nada con Dios, porque todo lo tenemos por gracia. ¿Quién puede decirle a Dios que le dará algo para recibir algo cambio? ¡Todo lo recibimos por gracia! ¡Nadie puede negociar con Dios!

Acerca Jose R. Hernandez

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José R. Hernández; educación cristiana: Licenciatura en Teología, y Maestría en Teología. Fundador de Nuevo Pacto Corporation, dba. "Ministerio El Nuevo Pacto" en el año 1999.

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