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Un pacto con Dios

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Temas para Predicar Texto Bíblico:A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa, y la escribimos, firmada por nuestros príncipes, por nuestros levitas y por nuestros sacerdotes.” (Nehemías 9:38)

Prédica de Hoy:  Un pacto con Dios

Introducción

Un pacto es un compromiso formal que dos personas o más realizan. Generalmente está compuesto por dos partes que se comprometen a realizar, donar o permitir determinado asunto. Es común en el mundo de los negocios la realización de contratos donde se acuerdan asuntos para el bien de las partes involucradas, una compra, distribución de productos, etc.

Cada vez se usan menos los pactos verbales. En la antigüedad predominaban pues la palabra de las personas tenía un significado mayor. Cuando alguien se comprometía a realizar determinada acción, este lo hacía por haber dado su palabra que lo haría. En nuestros días es necesario firmar un contrato físico para que lo acordado tenga validez. Aunque el contrato de palabra continúa teniendo validez, cada vez menos se confía en las personas. 

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Pero hay un pacto que es superior a cualquiera que se pueda hacer en la tierra. Es un pacto entre Dios y los hombres. El Señor es soberano y nos ha hecho una propuesta que no podemos rechazar, una oportunidad para obtener la eternidad.

1) El pacto de Dios

Este pacto ha sido elaborado por Dios. Él es el dueño de todas las cosas, soberano sobre todo el universo. No hay nadie sobre el Señor y Él está sobre todo. Estando en esta posición tuvo misericordia de la raza humana. Los seres humanos hemos pecado, hemos rechazado a Dios y estamos condenados. Pero por esa misericordia eterna es que tenemos una oportunidad de vida. 

El Señor ha provisto un medio para que obtengamos la salvación que Él preparó. Este medio es Jesucristo, Hijo de Dios quien descendió a esta tierra en forma de hombre y derramó su sangre para que por medio de ella tuviéramos el perdón de pecados. La sangre de Jesús fue la firma del Señor en este pacto, fue el compromiso cumplido por parte del Señor al habernos provisto de un salvador.

Dios cumple sus promesas, el Señor cumplió con su parte del trato. Está preparando el cumplimiento total de su palabra, solo aguarda el tiempo establecido para ejecutar la totalidad de su contrato. Esperamos ese día glorioso cuando Él volverá por su iglesia, por su novia, por su pueblo escogido.

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El Señor pronto volverá, por aquellos que hayan aceptado ese pacto de Dios con los hombres. Porque Jesús no murió por unos pocos, sino para que todo el que en Él crea tenga vida eterna. Todos somos alcanzados por su sacrificio, pero es necesario que cumplamos con nuestra parte para que su sacrificio tenga sentido en nuestra vida.

2) El compromiso humano

La palabra de Dios dice en el libro de Eclesiastés que si hacemos promesa al Señor no tardemos en cumplirla. Dios ha hablado de sus compromisos con pueblos, con personas, y los ha cumplido todos. Los seres humanos por otro lado algunos hemos cumplido y otras veces no. Pero si ofrecemos algo al Señor debemos cumplir con lo que prometimos.

Dios ha cumplido con darnos a un salvador, una puerta de acceso al Dios Todopoderoso, por medio de quien podemos tener redención. La palabra de Dios se ha cumplido y se sigue cumpliendo hasta que la totalidad de ella sea una realidad. Porque hay profecías en ella que pronto sucederán. Dios cumple su palabra, de eso no podemos tener la menor duda.

Pero Dios quiere que actuemos, Él hizo su parte y es necesario que nosotros cumplamos con nuestra parte. Lo que el Señor pide es que nos arrepintamos de todo corazón, que creamos en nuestro Señor Jesucristo y que le confesemos con nuestra boca. Así lo declara su palabra en Romanos cuando nos dice que si confesamos con nuestra boca y si creemos en nuestro corazón somos salvos. 

Pero no se reduce a un acto y regresar al estado de vida sin Dios. Debemos tener fe, debemos confesar con nuestra boca, pero obedecer la palabra del Señor el resto de nuestra vida. Jesús cuando libró a una mujer pecadora de ser apedreada le dijo, que sus pecados le eran perdonados, pero que no pecara más. Esa es nuestra parte, el obedecer a Dios en todas las cosas.

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3) Consecuencias de rechazarlo

El Señor es claro en su palabra cuando nos dice que la paga del pecado es la muerte. Tenemos un regalo maravilloso dado por el Señor, pues Él no tenía la obligación de hacerlo, sino que por su eterno amor y gran misericordia decidió hacerlo para nosotros. Porque nos ama con amor eterno, porque Él nos ha buscado y no nosotros a Él.

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Jose R. Hernández
José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández y su esposa nacieron en Cuba, y son ciudadanos de los Estados Unidos de América.
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