Inicio / Mensajes Cristianos / La pesada carga de las excusas

La pesada carga de las excusas

El Evangelio de Hoy

De cierta manera, las excusas parecen funcionar. En un principio toman una gran ventaja en el camino; pero como el camino es inmenso, a éstas no les llevará mucho tiempo para confundirse con mentiras, y finalmente afloran como lo que verdaderamente son: un engaño para la propia persona que la esgrime y que, a la postre, es quien terminará pagando las consecuencias de su pesada carga.

He leído que hace ya muchos años el Virrey de Nápoles quiso hacer una visita a Barcelona. Iría a bordo en un barco de remos cuya energía provenía de los brazos de prisioneros condenados a remar, que en aquella época era un castigo muy común.

En el barco, el Virrey se tomó su tiempo cambiando impresiones con los prisioneros y les preguntó a cada uno la causa de tan duro castigo que los convertía en verdaderos esclavos de los remos. Así, por largo rato, estuvo escuchando diferentes historias.

El primer hombre dijo que estaba allí porque un juez aceptó un soborno de sus enemigos y lo condenó injustamente. El segundo dijo que sus enemigos habían pagado a falsos testigos para que lo acusaran. El tercero dijo que había sido traicionado por su mejor amigo, quien escapó de la justicia dejándolo. Y así por el estilo.

Finalmente el Virrey dio con un hombre que le dijo:

– Mi Señor, yo estoy aquí porque lo merezco. Necesitaba dinero y le robé a una persona. Estoy aquí porque merezco estarlo.

El Virrey se incorporó, se tomó su tiempo, y volviéndose al capitán del navío de prisioneros, dijo:

– Aquí tenemos a todos estos hombres que son inocentes, están aquí por injustas causas, y aquí este hombre malvado en medio de todos ellos. Que lo liberen inmediatamente, temo que pueda infectar a los demás.

¿Habrán aprendido algo nuevo los prisioneros de la excusa después de la resolución tomada por el virrey?

¡Qué bueno que así haya sido! Para muchos, en cambio, la excusa es la piedra con que tropezamos una y otra vez.

VAYAMOS A ESTE PASAJE BÍBLICO

Lucas 18: 9-14 – A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:  10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;  12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.  13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.  14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Exaltar las cosas positivas para ocultar al mismo tiempo las negativas, es caer en una hipocresía tan perversa como usar la justificación o la excusa para encubrir lo mal hecho. Este fariseo procuraba impresionar a Dios con una actitud aparentemente buena (éste es el principio del largo camino) para que no saliera a la luz las cosas sucias que a diario hacía y que nunca decía.

Como las excusas enferman al propio individuo de forma tal que él mismo se engaña, el fariseo no logró ser justificado (ésta es la continuidad del largo camino), mientras que el publicano aun habiendo cometido horrores, por su sinceridad y arrepentimiento, alcanzó justificación y perdón.

Moisés fue un hombre de Dios y siervo obediente; sin embargo, en un principio usó de las excusas.

Éstas son algunas de las excusas que Moisés presentó a Jehová para evadir la responsabilidad que Dios decidió compartir con él para llevar a cabo la liberación del pueblo judío, cautivo en Egipto a mano de Faraón:

  • Éxodo 3:11 Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel?
  • Éxodo 3:13 Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?
  • Éxodo 4:1 Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.
  • Éxodo 4:10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.
  • Éxodo 4:13 Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar.

Finalmente Moisés comprendió que era inútil ponerle excusas a Jehová y fue el siervo que Dios esperaba de él.

CONCLUSIÓN

Las excusas en el creyente contribuyen a entorpecer su buena relación con Dios. Jonás pudo evitarse todas sus desventuras de haber escuchado y obedecido a Dios desde un principio, pero decidió no hacerlo y sólo consiguió dilatar lo que definitivamente tuvo que hacer. ¡Nadie puede ocultarse del llamado de Dios!

© Antonio J. Fernández. Todos los derechos reservados.

El Evangelio del Dia.. Mensajes Cristianos

Acerca Antonio J. Fernández

Antonio J. Fernández
Mi nombre es Antonio Fernandez, soy profesor universitario de matemática, y hace más de 20 años que sirvo al Señor. Mi esposa y yo asumimos el compromiso de serle fiel cada día de nuestras vidas, y de predicar Su palabra para cumplir con la misión que Él nos entrego.

Revise

Evangelio de Hoy - Sueños rotos...

Sueños rotos…

Evangelio del Dia.. Si ves que de pronto algo  no ha salido como esperabas, si tus sueños se han roto, preséntate ante tu creador, agradécele por  todo  lo que ya ha hecho  por ti, por lo que hará y por ser un PADRE que cuida de ti. ¿Estás listo para aceptar la Soberanía de Dios en tu vida? ¿Estás dispuesto a decir..?