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Amad a vuestros enemigos

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Mensajes Cristianos Texto Biblico: Mateo 5:43-44 «Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen”.

Introducción

Aquí vemos a Jesús hablando acerca de la ley de Moisés. Está explicando un punto que aparece allí, se refiere al amor en cuanto a los enemigos. En la ley de Moisés estaba establecido que al enemigo había que odiarlo, esto era así en el antiguo testamento.

Pero Jesús, dice una cosa muy distinta, dice que tenemos que amar a nuestro enemigo, orar por él, bendecirlo, hacerle el bien y otras cosas más. Así nos persigan, roben, conspiren en nuestra contra y varias cosas más. Jesús está transmitiendo un mensaje de compasión no solo por los que nos aman, sino también por los que nos odian.

¿Dios ama a sus enemigos?

Sería hipócrita por parte de Dios pedirnos que amemos a nuestros enemigos, si el mismo no lo hace, ¿Dios es capaz de mostrar amor por sus enemigos? La respuesta a esa pregunta es un enorme SI. Muchas veces Dios demuestra su amor para con sus enemigos y que bueno para nosotros que esto sea así.

Dios es capaz de dar la luz del sol a buenos y malos, así es Dios. ¿Se imaginan vivir sin sol? Eso es imposible, si Dios quisiera acabar con todos sus enemigo simplemente los podría dejar sin sol. Pero, Dios no hace eso, sino que les permite vivir en un pedazo de tierra en este mundo (el cual es de su propiedad), les manda lluvia y sol para que no mueran, así es Dios y esto es lo que él quiere de nosotros (Mateo 5:45).

Si alguien nos cae mal porque nos ha hecho alguna cosa y vemos a esa persona que necesita, algo así como, un vaso de agua porque se está muriendo de sed. ¿Qué hacen? ¿Verterla en la arena? No es lo que hace Dios, Dios le daría ese vaso de agua sin dudarlo. Así que nosotros a quien tenemos que imitar es a Dios.

¿Cómo amo a mis enemigos?

Hacer esto no es tarea fácil, un enemigo es alguien que preferimos evitar o hacerle algo malo en nombre de la venganza. Y puede que en algún momento de molestia hayas hecho algo que no quisieras, pero para eso existe el perdón y el arrepentimiento.

Dios nunca nos pediría hacer algo que no podemos, en la ley del antiguo testamento, Dios, no ordeno: “Amad a vuestros enemigos”, porque eso era algo que nadie iba a hacer. Sin embargo, en este nuevo pacto en el que estamos, tenemos que entender que ahora tenemos un nuevo espíritu.

Este espíritu es el encargado de hacer que nuestros corazones ya no sean de piedra, sino que sean corazones de carne, es decir, corazones blandos y suaves. Por tal razón es que ahora Dios coloca esa ordenanza y todos en los que en él creen, deben cumplir con esta ordenanza, para poder ser como hijos suyos.

¿Entonces Dios deja a sus enemigos y a los malvados hacer lo que quieran?

Para nada, todo tiene un límite, una cosa es ver a tu enemigo sediento en un desierto y darle agua, y otra muy distinta es dejar que ataque y queme tu aldea. Dios ayuda a sus enemigos en cuanto a sus necesidades y demás. Pero si lo atacan, Dios es capaz hasta de destruirlos. Constantemente vemos eso en la biblia (Marcos 12:36). Hacer a los enemigos el estrado de los pies de alguien, si lo imaginamos, significa que ese alguien va a estar pisoteándolos.

Esto es así, Dios ayuda al malvado y a sus enemigos por misericordia y compasión. Otra cosa es dejarles hacer lo que quieran. Hay que tener esto muy en claro. Si vemos a un delincuente intentando hacerle algo a una joven, alguna cosa tenemos que hacer para ayudar a la joven, y lo que sea que hagamos, va a estar en contra de ese delincuente. Pero, no podemos dejar hacer al malvado lo que quiera.

Ayudarlo y dejarle hacer lo que quiera, son dos cosas muy distintas, y Dios no hace eso, sino que hace algo para evitar que el malvado termine destruyendo y contaminando a los demás. De la misma forma que con Sodoma y Gomorra. Dios de seguro sentía amor por esas ciudades (Jonás 4:11), pero las tuvo que destruir, porque sino su maldad se extendería.

Conclusión

Nosotros somos hijos de Dios y tenemos que actuar como nuestro padre celestial. Y a nuestro padre celestial le agrada que seamos bondadosos con las necesidades de nuestros enemigos, así como el mismo lo es. Pero, esto no significa dejar al enemigo hacer lo que quiera, es algo muy distinto.

¿Alguna vez le has demostrado amor a algún enemigo que has tenido? Debemos imitar la conducta de nuestro padre celestial.

© Juan C. Planterio. Todos los derechos reservados.

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