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El fruto espiritual

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Mensajes Cristianos Texto Biblico: Juan 15:1-4 «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí”.

Introducción

En este pasaje de la biblia, Jesús quiere darnos a entender una cosa muy importante. Y es que él es la vid verdadera y Dios es el labrador de esa vid, Dios recoge los frutos y limpia los pámpanos que producen mucho fruto.

Sin embargo, esto no será así para los pámpanos que no produzcan nada o que tengan poco fruto. Estos pámpanos el labrador los quitara de la vid.

Jesús nos invita a adentrarnos en la palabra de Dios para ser pámpanos que produzcan mucho fruto y Dios nos limpie constantemente, para poder producir más fruto todavía. Pero para hacer esto, tenemos que permanecer en Jesús.

Debemos estar plantados en la casa de Dios

Dios es el único ser que da vida, ningún otro ser puede hacer esto, ni en la tierra, ni en el cielo, hay que aclarar eso. La casa de Dios es majestuosa. Si te has impresionado con las mansiones y las grandes casas de este mundo, ¿imagina la casa de Dios en el cielo? ¿No te gustaría estar plantado allí? Por supuesto, a todos nos gustaría.

Sin embargo, para estar plantados en la casa de Dios necesitamos de Cristo, porque él es la vid, y nosotros solo pámpanos, que pueden ser cortados o limpiados dependiendo de la cantidad y la calidad del fruto que produzcamos. Pero estar plantado en la casa de Dios vale la pena, en la casa de Dios solo hay pámpanos fructíferos y aun estando viejos y desgastados, siguen produciendo gran fruto (Salmo 92:13-14).

¿Cómo puedo producir mucho fruto?

Esta es una buena pregunta, ¿Qué es un buen pámpano para Dios, que produzca mucho fruto y delicioso? Pues estar con Cristo, eso es lo primero, es la vid y lo primero que necesitamos para dar un buen y abundante fruto. Ahora, que es lo siguiente, seguir las leyes de Dios, meditar día y noche en ellas, es decir, estudiar muy bien la biblia y poner en práctica todo lo que aprendemos (Salmo 1:1-3).

Congregándonos en una iglesia de sana doctrina, compartir el mensaje de la palabra de Dios a todo el mundo, tener una vida ejemplar, ayudar al necesitado, al huérfano, a la viuda, orar por nosotros y por los demás, y muchas otras cosas que podemos hacer para ser pámpanos con frutos muy deliciosos para Dios.

¿Qué es un mal pámpano para Dios?

Bueno, todo lo mencionado anteriormente, es lo que sería ser un buen fruto para Dios. Pero ¿y un mal fruto? ¿Es hacer lo opuesto? Sí, pero no solo eso, también hacer nada, sería considerado ser un pámpano inútil y posteriormente Dios lo cortaría. El perezoso no produce nada y nadie lo quiere, de la misma forma, el labrador ve los pámpanos que no producen nada o muy poco y los corta de la vid (Proverbios 6:6-8).

Otra cosa de lo que tenemos que estar pendientes, es de nuestra conducta. Si hacemos mucho bien estaremos produciendo bastante y contentaremos a nuestro padre celestial. Sin embargo, debemos mantener esa actitud, pues si nos desviamos y actuamos de mala forma, podemos arruinar todo nuestro esfuerzo y terminar lamentándonos (Ezequiel 3:20).

Soy un pámpano muy fructífero

Eso está muy bien, aquí tenemos que entender que nuestro padre celestial nos estará limpiando y estará trabajando en nosotros. Puede que esa limpieza sea un poco tediosa y dolorosa. Pero el labrador lo hace solo para seamos más fructíferos y prósperos, produzcamos frutos en mayor cantidad y calidad. Eso es lo quiere nuestro padre celestial de nosotros.

Conclusión

De todo esto, podemos entender que nosotros, solo somos los pámpanos de una vid. Y nuestra vid se llama Jesucristo, mientras estemos conectados a él, con la palabra de Dios y tomemos acción, podremos ser pámpanos productivos. Mucho fruto vendrá de nosotros y nuestro padre celestial estará contento.

Por el contrario, si no estamos conectados a Jesús, ni a la palabra de Dios, ni nada, ¿Qué seremos? Pámpanos inútiles, seremos cortados y echados al fuego. Por esto, mejor estar junto a Cristo, por siempre.

¿Tienes constante comunión con Cristo todos los días? ¿Meditas día y noche en la ley de Dios? ¿Prácticas lo que es bueno y agradable a Dios? Seamos pámpanos fructíferos en nombre de Jesús.

© Juan C. Planterio. Todos los derechos reservados.

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