Escuchemos la palabra de Dios.. Evangelio de Hoy

Escuchemos la palabra de Dios

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Mensajes Cristianos Texto Biblico:Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.” (Mateo 7:24)

Prestemos atención a lo que nos dice Dios

Durante el día revisamos muchas veces nuestras redes sociales. Cada cinco minutos abrimos la pantalla del celular, mirando si tiene algo para decirnos. Pero si nos fijamos cuántas veces buscamos qué tiene para decirnos el Señor en la Sagrada Escritura, seguro que son muchas menos.

Estamos más atentos a lo último que hizo un famoso de la televisión, que a lo que Cristo quiere enseñarnos para nuestra salvación. Debemos evaluar qué lugar tiene la Palabra de Dios en nuestra vida. Y tratar de que sea central en nuestra rutina cotidiana el escuchar a Dios a través de la Sagrada Escritura. (2 Timoteo 3:16-17)

El mundo busca líderes y guías continuamente. Está ávido de alguien que le muestre cuál es el camino a la felicidad y escucha a cualquiera que se proclame como sabio. Nosotros, por nuestra fe, tenemos la seguridad de saber a quién escuchamos. La veracidad de las Escrituras nos da una roca firme donde cimentar nuestra confianza.

Pero puede suceder que perdamos la frescura del que descubre la alegría de escuchar a Dios. Nos podemos acostumbrar a tener tan al alcance de la mano la Palabra de Dios que dejemos de ver el milagro que significa. Debemos recuperar el asombro de la sabiduría de Dios esté tan cerca y tan accesible a nosotros.

Seamos constantes en la meditación de la Palabra

Las cosas del mundo y el maligno nos rodean y bombardean nuestra mente todo el tiempo. Se nos ofrece placer y disfrute instantáneo, a la distancia del click de un mouse. Ya sea que salgamos a la calle o que miremos en Internet, todo busca que nos olvidemos de que somos de Dios. El bautizado tiene una lucha constante contra estas tentaciones, y debe buscar refugio en la Palabra de Dios.

Si dejamos que nuestro espíritu se diluya en lo que ofrece el mundo, cada día seremos más parecidos a los animales. Perderemos nuestra fuerza espiritual y la voz de nuestra conciencia será silenciada por los placeres. Tenemos que pedirle a Dios en la oración que no nos deje caer en este estado. Y eso debemos hacerlo diariamente, sin cesar. (Salmo 56:4)

Desde el comienzo del día, nuestro alimento debe ser la Palabra de Dios. Debemos aprovechar el silencio de la mañana, donde podemos agradecer al Creador el don de la vida y de la fe. Comenzar el día bendiciendo a Dios es lo que debe hacer todo hombre de fe, para estar en la presencia de Dios durante todo el día.

Nuestra boca debe estar llena de la Palabra de Dios

Si meditamos mucho con la Escritura, de a poco iremos haciéndola nuestra regla de vida y de pensamiento. Sus palabras inundarán nuestra mente y nos servirán como escudo frente a los embates del enemigo. Como un salmo constante, tendremos el pensamiento puesto en Dios y esto nos librará de la tentación.

Pero también debemos dar testimonio de nuestra fe. El Evangelio está para ser proclamado y que llegue a los confines de la tierra. Es nuestra misión que los que nos rodean, escuchen alguna vez de nuestra boca la Palabra de Dios. Porque no la recibimos para guardarla celosamente, sino para llevar a los hermanos a la salvación (Colosenses 3:16).

Si hacemos lo contrario, es porque nos avergonzamos de la Palabra de Dios. Queremos los beneficios de los que son hijos suyos, pero no las responsabilidades. Es responsabilidad nuestra que la Palabra recibida no quede sin frutos. Y frutos de la Palabra son la conversión y la fe de los que no creían.

Pidamos a Dios que nos dé la valentía para anunciar su amor. Que el Espíritu Santo nos inunde con su sabiduría para decir a tiempo la palabra oportuna. De esta manera no iremos solos al cielo, sino que irán con nosotros todos los que conocieron a Cristo a través de nuestro anuncio.

Conclusión

No debemos prestarle más atención al celular o a Internet que a la Palabra de Dios. Que esté cercana la Escritura no significa que tiene poco valor. Está al alcance de nuestra mano para que no tengamos excusa en conocerla y orar con ella.

Debemos amar cada coma de la Escritura y meditar diariamente con ella. De esta manera tendremos un escudo frente a las tentaciones, porque la Palabra de Dios inundará nuestro pensamiento e intenciones. Pero para esto debemos conocerla y amarla, sabiendo que contiene el camino a la salvación. (Proverbios 4:20-21).

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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