Perdonar para ser perdonado.. Evangelio de Hoy

Perdonar para ser perdonados

Mensajes Cristianos

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Mensajes Cristianos Texto Biblico:Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.” (Colosenses 3:13)

El perdón de los pecados será para los que reconozcan su pecado

El camino de la conversión es arduo. Porque implica primero que reconozcamos que somos pecadores. Y eso no se puede hacer si antes no nos humillamos ante Dios y aceptamos la maldad que hay en nuestro corazón. Ver en nuestro interior y enfrentar nuestra miseria espiritual es el primer paso para volver a la casa del Padre.

Si damos este primer paso y comenzamos por confesar a Dios nuestras faltas, ya iniciamos el camino hacia el perdón. El Señor no nos pide más que esto, que volvamos hacia Él con un corazón contrito y humillado. Y no lo hace para regodearse en nuestra imperfección, sino para que entendamos que sin Él nada podemos en la vida espiritual.

Su misericordia es tan grande, que borra cualquier falta que hayamos cometido. Pero tenemos que estar verdaderamente arrepentidos. El que toma contacto con su debilidad, y acepta que lo que haya de bueno en él viene de Dios, se vuelve humilde. Y esa humildad es la condición necesaria para que podamos ser perdonados. (Proverbios 28:13)

Lo que esperamos de Dios, debemos practicarlo con nuestros hermanos

Nosotros queremos y esperamos que Dios cubra nuestras faltas. Que se olvide de cómo infringimos su ley. Sin embargo, cuando alguien nos ofende o nos lastima, somos muy lerdos en perdonarlo. No somos coherentes entre lo que exigimos y lo que brindamos a los demás.

Dios no necesita en realidad que le pidamos perdón. Porque nuestras faltas no implican ningún cambio en Él. Siendo perfecto, no puede ofenderlo una criatura imperfecta. Su ley y la exigencia de que vivamos según ella son para nuestro bien espiritual. Es para que tengamos la guía que nos lleve a la verdadera felicidad y a vivir en amistad con Él.

Cuando nos ofende un hermano a nosotros, o cuando comete una falta que nos perjudica, es distinto. Es un pecador, que por su falta, perjudica a otro pecador. Ambos necesitamos de la misericordia de Dios. Por lo tanto, tenemos que ser más humildes y perdonar a aquéllos que están en la misma situación que nosotros. Porque el día de mañana, podemos ser los que necesitemos del perdón de alguien, o los que herimos por nuestra maldad.

Cristo vino a enseñarnos lo que es la misericordia. No vino como juez, sino a salvar a los pecadores. Pero pide a sus discípulos que imiten esta misericordia. De manera que así como perdonemos a los demás, así será la vara que juzgue nuestras acciones. No podemos pedir a Dios el perdón, si nosotros no lo practicamos con nuestros hermanos (Lucas 6:37).

La misericordia de Dios es infinita, busquémosla

No podemos agotar el amor de Dios. Nosotros sí podemos cansarnos de perdonar y de soportar las faltas de nuestros hermanos. Sin embargo, Jesús quiere que seamos como Él, y perdonemos siempre (Mateo 18:21-22).

Tenemos que valorar la misericordia de Dios como una riqueza sin igual. Aunque Dios esté siempre dispuesto a perdonar al pecador, no debemos actuar como si fuera algo sin valor. De lo contrario, no estaríamos siendo sinceros en nuestro arrepentimiento. La conversión del corazón implica alejarnos con decisión del pecado, por más que Dios siempre nos perdone.

Corremos el peligro de ver a Dios como un dispensador de perdón que no tiene fin. Si hacemos esto, le quitamos el valor que tiene. Tenemos que acudir con confianza, pero con sinceridad de corazón. Así gozaremos de la dicha del que sabe que es amado, a pesar de sus imperfecciones. (Salmo 86:5)

 Conclusión

Tenemos que reconocer nuestro pecado para poder arrepentirnos de él. El primer paso para el arrepentimiento es el tomar contacto con nuestra miseria. Luego, debemos confesarla a Dios con sinceridad, sabiendo que Él todo lo conoce infinitamente mejor que nosotros.

Para alcanzar el perdón, debemos estar dispuestos también a perdonar. Si Dios, que es infinitamente perfecto, nos perdona, nosotros que somos imperfectos no podemos guardar rencor. Cristo vino al mundo a enseñarnos lo que es el amor de Dios. Nosotros debemos practicarlo perdonando a semejanza suya. (Mateo 6:14)

Si buscamos la misericordia de Dios, la encontraremos. Pero será eficaz el perdón cuando tengamos un propósito firme de cambiar de vida y cumplir la ley del Señor que fue puesta para nuestro bien.

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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