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El descanso en Dios

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Texto Biblico: Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” (Mateo 11:28)

Introducción

El Señor sabe que estamos cansados. Él sabe que estamos agotados de tanta lucha. Porque el mundo actual provoca en el hombre el stress. Una enfermedad de los tiempos modernos, que ataca tanto física como mentalmente.

Lo que ocurre es que dejamos de buscar nuestro descanso en Dios. Dejamos de poner nuestros problemas, angustias, deseos, anhelos, en sus manos. Porque la sociedad actual nos obliga a mirarnos siempre a nosotros y nunca vemos que hay alguien que está en una peor situación que la nuestra. Por eso nos creemos el centro del mundo y los seres más desdichados. Porque no vemos que nuestro prójimo está librando la misma o peor batalla.

Trabajado y cargado

“Trabajado y cargado”, es sentirse agobiado, sobrecargado. Pero si nos acercamos a la Palabra de Dios, encontraremos que Jesús nos dice que Él nos hará descansar. ¡Cuánto más valioso que el mejor hotel cinco estrellas es que Dios mismo nos dé el descanso que necesitamos!

Pero no sabemos descansar en Dios. No sabemos dejarle nuestra vida en sus manos y disfrutar del consuelo que brinda el Padre a sus hijos.

El cansancio y el agobio

Muchas veces el cansancio y el agobio provienen de no comprender que en realidad nosotros podemos hacer muy poco. Sin la ayuda divina, nada podemos hacer. O sea que si somos conscientes de que la solución de nuestros problemas no depende sólo de nosotros, lograremos el verdadero descanso.

Si no nos apoyamos en Dios, se multiplicarán nuestras preocupaciones. Porque la lucha diaria superará nuestras fuerzas. Porque las tentaciones serán cada vez más grandes. Porque la maldad en el mundo nos golpeará cada vez más fuerte.

Por eso debemos buscar el descanso en Dios. Pero para hallar el descanso, debemos cultivar la confianza en Él. “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado”. (Salmo 4:8)

La paz de la conciencia

La paz de la conciencia es la que nos hace descansar realmente. Si tenemos la conciencia atormentada por el pecado, ésta no nos dejará descansar. Remorderá nuestro pensamiento porque no tendremos paz interior.

Para lograr esta paz y este descanso, debemos convertirnos al Señor. Buscar el consuelo que nos da el arrepentimiento. Porque así hallaremos la paz que brinda el sabernos hijos de Dios.

El descanso en Dios se basa principalmente en esto, en estar en amistad con Él. Si pedimos al Espíritu Santo su fuerza, y no lo echamos con el pecado, sino que lo pedimos fervientemente en la oración, Él nos dará el descanso.

La oración

No debemos dejar de lado la oración. En ella tenemos el encuentro con Dios necesario. Allí estará nuestro diálogo con Él y allí hallaremos la respuesta a nuestras preocupaciones.

En la oración debemos buscar la iluminación del Espíritu Santo sobre nuestra vida. Para que nos muestre nuestros errores, nuestras debilidades. Y también para ver la bendición de Dios en nuestra vida, todas las cosas que Dios nos brindó gratuitamente y que muchos no poseen.

Si miramos  nuestro interior en la oración, descubriremos que son muy grandes los dones que recibimos de Dios. Y si tantas cosas recibimos de Él, ¿por qué preocuparnos por lo que nos falta? Si es para nuestro bien, Dios proveerá. Si no lo es, no conviene para nuestra salvación. En este pensamiento hallaremos el descanso.

Cristo nos invita a llevar su yugo

Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mateo 11:29)

Cristo nos invita a llevar su yugo. El yugo es lo que se pone en el cuello de los bueyes para que tiren del arado o la carreta. Es una herramienta para el trabajo, para el esfuerzo. Sin embargo, el yugo de Cristo brinda descanso al alma. ¿Cómo es posible esto?

Esto es así porque el yugo que ofrece Jesús es el yugo del discipulado. Ser su discípulo es trabajoso. Implica muchas renuncias, y vivir a contracorriente de como vive el mundo. Es tener criterios y convicciones distintas a las de la mayoría de la gente.

Sin embargo, es una fuente de descanso. Es liviano y ligero. Porque cuando lo llevamos verdaderamente, nos da la paz interior. Y recordemos que el descanso lo obtenemos cuando nuestro espíritu no nos reprocha el alejarnos de Dios. Por eso, en la vida de discípulos de Jesús de Nazareth, hallaremos el descanso para nuestras almas.

Conclusión

Si estamos agobiados, cansados, abatidos, el descanso está en Dios. Él es quien nos da vida. Busquemos en Él la paz que necesita nuestro espíritu, porque es el único que puede dárnosla. La tranquilidad de la conciencia logra la paz.

Si somos verdaderos discípulos de Cristo, todo trabajo o pena nos parecerá suave, porque tendremos el consuelo que da el Espíritu Santo a los que siguen al Señor.

© Elena Torres. Todos los derechos reservados.

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