Bosquejos Biblicos.. Disfrutar con Dios

Dios se preocupa por nosotros

Mensajes Cristianos

Mensajes Cristianos Texto Biblico: Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.” (1 Pedro 5:6-7)

Introducción

Cuando estemos preocupados por los problemas que tenemos, debemos recurrir a nuestro Padre. Pedro nos dice que nos humillemos ante Él, para que nos exalte a su debido tiempo.

Humillarse ante Él es reconocer que por mérito nuestro nada somos. Es reconocer que somos débiles, pecadores, que no tenemos los medios para salir por nosotros mismos de la angustia que trae el pecado.

La ansiedad nace cuando nos desbordan los obstáculos, y queremos salvarlos con nuestros propios medios. Sin recurrir a Dios. Y allí está nuestro error, por eso nos asalta la angustia, porque sin Dios nada podemos hacer. El apóstol nos pide que echemos toda nuestra ansiedad sobre Él, porque él cuida de nosotros.

Esta verdad tan grande, que Dios está atento a nosotros, socorriéndonos en cada situación, debe darnos paz. Frente a cualquier problema, nuestra respuesta debe ser la oración confiada a Dios nuestro Padre, que por nosotros entregó a su propio Hijo.

Si alguien es capaz de entregar a su hijo para salvar a otra persona, ¿no significa que esa persona le importa mucho y es valiosa ante sus ojos? Así debemos sentirnos nosotros, estando seguros de que Dios sacrificó lo más valioso que tiene, para salvarnos del pecado. Por este motivo debemos volcar ante Él nuestra miseria y dolor, para que mediante la Resurrección de su Hijo lo transforme en frutos para la vida eterna.

Nuestras preocupaciones rara vez son por lo espiritual. La mayoría de las veces, nuestra angustia procede de cosas materiales que no podemos alcanzar y buscamos vanamente. Sin embargo, hasta de eso se preocupa el Padre, que no nos dejará faltar la comida y el vestido si lo pedimos con fe. Muchas veces nos lo enseñó Jesús, y lo llevó a la práctica multiplicando los panes y los peces, dando el sustento a los que lo necesitan.

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” (Mateo 6:34)

Preocuparnos por el futuro, el cual no manejamos, porque no está en nuestra mano totalmente, es necedad. Ya tenemos bastante con lo que nos depara cada día. La mejor actitud frente al futuro, la actitud del cristiano, es ponerlo totalmente en manos de Dios.

Cuando éramos niños, no teníamos más preocupaciones que las de un niño. Esto era posible porque teníamos a nuestros padres que nos cuidaban y se preocupaban por nosotros, por las cosas que necesitábamos. No sabíamos si comeríamos mañana, si tendríamos ropa cuando hiciera frío. No sabíamos si podríamos ir a la escuela al año siguiente. Porque todas estas cosas eran preocupaciones que asumían nuestros padres por nosotros.

Del mismo modo, deberíamos entregarle a Dios el día de mañana, y descansar en Él. Porque Él sabe qué es lo mejor para nosotros, y qué conviene a los hijos de Dios. Si entregamos nuestra voluntad a Su Voluntad, seremos los más dichosos en la tierra.

Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.” (2 Corintios 9:8)

En esto radica la confianza del cristiano en su futuro. No se preocupa por él, porque su Dios es poderoso. El cristiano verdadero no le habla de sus grandes problemas a Dios, sino que le dice a sus problemas que tiene un Dios grande. Y el Padre hará que abunde en nosotros toda gracia, material y espiritual.

Porque también tenemos necesidades espirituales que necesitamos proveer. Muchas veces son defectos, otras son virtudes que quisiéramos adquirir. Todo debemos pedirlo al Señor, y Él proveerá si es para nuestro bien.

Pero la finalidad por la que Dios nos bendice, y nos brinda su Espíritu que nos hace descansar el alma, es que abundemos en buenas obras. No debemos dejar de obrar, de actuar, siempre en nombre de Dios.

Cuando encontremos dificultades, dejémoslas en manos de Dios. Pero cuando hay una buena obra por hacer, tenemos que ir intrépidamente a su encuentro, sabiendo que Dios actuará a través nuestro para proveer a las necesidades del hermano.

En ese sentido, somos las manos de Dios en la tierra cuando hacemos el bien. Y de esa manera, estamos contribuyendo a que el hermano, el prójimo, tenga menos preocupaciones. Porque también Él sentirá que Dios se ocupa de él.

Conclusión

No debemos preocuparnos por demás, porque puede ser una falta de confianza en Dios. Dios nos ama, y entregó a su Hijo por cada uno de nosotros. ¡Cuánto más no nos dejará faltar nada de lo necesario! Si pedimos con fe, sentiremos la confianza del que todo lo espera en Dios. Porque tendremos la certeza de que Dios se preocupa por nosotros.

© Elena Torres. Todos los derechos reservados.

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