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La incredulidad

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Mensajes Cristianos Texto Bíblico: Juan 5:30-47

Prédica de Hoy: Un antídoto para la incredulidad

Introducción

La incredulidad es la Imposibilidad o negación que tiene una persona para creer algo que no ve o que no está demostrado, aunque se encuentre aceptado o analizado por la mayoría.

Vivimos en mundo moderno, todo que antes se tenia como absoluto se ha convertido en algo subjetivo. Estamos en una época donde todo es “subjetivo” donde todo “depende del punto de vista” o de “quien lo mire” no hay absolutos como ya decimos.

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Todo se ajustan y creen en lo que mejor les parezca. Si quieren ser rígidos en su creencia y practicas hay una religión que satisface estas necesidades. Ahora, si quiere algo más “ligero” también hay una oferta en el catálogo. La pregunta es:

¿Existe pruebas de que lo creo es lo fidedigno? O ¿Hay algo que demuestre que en la roca donde estoy cimentado, esta contemplada la verdadera la razón?

Jesús y Su ministerio en este mundo

Jesús lidio con algo similar al ejecutar Su ministerio en este mundo, la religión y practicas que realizaban los judíos estaban sujetas a sus conveniencias. Habían cambiando la ley dada por Dios a través de Moisés en muchas tradiciones de hombre. Por eso, en sus discursos (uno de esos en el sermón del monte) busco aclarar y corregir las incorrectas o poco veraces interpretaciones que los maestros de la ley habían dado por muchísimos años.

Naturalmente, esas correcciones no serian del agrado de los fariseos ni de los filosos de la ley dada a Moisés. Esta situación trajo conflictos muy prolongados. Podemos ver que, a lo largo del ministerio de Jesús, estos estudiosos de la palabra, hicieron el camino de nuestro Señor una completa odisea. Siempre buscaron la manera de hacer caer a Jesús.

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Estos prejuicios nos han perseguido hasta la actualidad. Cada quien hizo de Jesús, su propia religión paralela, en donde son satisfechas sus propias creencias, como también sus interpretaciones del texto bíblico, lo que ha ocasionado divisiones a lo largo de los años, nuevas denominaciones y cristianos en constante guerra.

La incredulidad – Conflictos internos

A raíz de estos conflictos internos, se han generado millones de comentarios negativos sobre Dios, Jesús y su santa Palabra. Estos comentarios mal intencionados en ocasiones, se han distribuido por todo el mundo. Lo que genero un crecimiento desmedido de la incredulidad de los hombres en el camino cristiano.

En mi vida como seguidor de Cristo he escuchado muchas voces emitir dolorosas expresiones acerca de su fe en las iglesias y en los miembros de ella, muchas personas prefieren buscar refugio en psicólogos antes que tocar un templo, comentarios como “no pienso ir a una iglesia donde es más probable que me juzguen y destruyan por mi condición, a que me ayuden a salir de esta situación”.

Estos comentarios, son característicos de una persona incrédula; y que cada vez se hicieron mas frecuente, han llegado al nivel de ser temas de reuniones comunes, como cumpleaños o charlas de amigos, a veces no queremos admitirlo, pero la mayoría de estos pensamientos errados, provienen de las constantes riñas entre los hermanos que se suponen deberían mantener una sola fe, una sola palabra y un solo Dios.

El diario vivir de muchos buenos creyentes es, enfrentarse a estas incredulidades, quizás este conflicto no sea directamente nuestra culpa, pero seguramente en algún momento hemos aportado nuestro grano de arena para avivar ese fuego que consume lo poco que queda de la credulidad en los seres humanos.

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Como es posible dañar lo que ya está podrido

Con nuestro mal testimonio, dejando de un lado las separaciones de iglesias y las muchísimas denominaciones existentes, nuestras malas acciones han fortalecido esta falta de fe por muchos años. Con malas acciones me refiero, a esos comportamientos que difieren del perfil de Jesús. Consiente o inconscientemente todos hemos realizados actos contrarios al ejemplo dejado por nuestro Señor en su paso en la tierra.

Es por esta razón que hoy mas que nunca debemos anhelar el estudio de Jesús. Todas sus acciones en la tierra son guías de la correcta interpretación de los mandatos de Dios y del comportamiento que debemos reflejar en nuestro paso, es crucial mantener un testimonio intachable para no dañar mas el nombre de Cristo, ni lastimar aún más su iglesia, pero, sobre todo para agradar el corazón de Dios.

Jesús como testimonio

En el evangelio de Juan, Jesús tiene un dialogo con los maestros que por muchos años enseñaron erróneamente el cual analizaremos a continuación; Juan 5:30-47.

En escena aparecen cuatro gloriosos testigos, que para entrar en contexto eran para la época los únicos que podían validar un juicio, juicio que pasado mas de 2.000 años aun parece mas vigente que nunca.

Juan: Juan era una promesa dada por Dios, una voz que clama en el desierto, alguien encargado de abrir el camino. El telonero del gran ministerio de Jesús, a él los fariseos escuchaban y aun los gobernadores romanos. Este mismo Juan declaro que no era el Cristo y que el cordero que quita el pecado del mundo era Nuestro Señor Jesús.

Las obras: El ministerio de Jesús se caracterizo por obras y milagros maravillosos, cuya única y exclusiva intensión era ayudar a la fe de los creyente e incrédulos. Estas obras buscaban reafirmar el apoyo del Padre para con el hijo.

Las escrituras: si nos vamos al sagrado texto podríamos apuntar las profecías dadas en Daniel, pero no, la promesa del Señor Jesús viene dada desde el libro de Genesis, en el capítulo 3 versículo 15, él es la simiente prometida, él es la bendición por la cual Abraham recibió la promesa, el es profeta con el mismo espíritu prometido a Moisés, el es el hijo de David cuyo reino no tendría fin.

Moisés: En el ejemplo anterior, leíamos que se le había hecho una promesa a Moisés, esta se encuentra en el siguiente texto:

«Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.» Deuteronomio 18:18

Conclusión

Concluyamos con una pregunta ya habitual, ¿De qué sirve leer un mensaje como este?

En un mundo lleno de relativismo y subjetivos, nosotros tenemos base solida y firme, testigos que resguardan nuestra esperanza y nuestra fe; una fe que debe ser absoluta, una fe que debe estar cimentada sobre la roca eterna y que debe ser protegida con el guardar de nuestros testimonios. Aprendamos a confiar en Dios y Su palabra, y desechemos de nuestra vida todo tipo de duda o incredulidad que pueda existir.

Redactado por Pedro Garcia para El Evangelio de hoy

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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