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Los himnos de la medianoche

Predicaciones Cristianas

Hechos 16:11-40

INTRODUCCIÓN:

Si por alguna razón usted no puede dormir, ¿qué hace en la media noche? Si estuviera que estar despierto después de un día de prueba, de tribulación o de alguna enfermedad, ¿estaría dispuesto a cantarle al Señor a esa hora? Pues esto fue lo que sucedió en la historia para hoy.

¿Hay alguna diferencia entre el canto hecho en un hermoso santuario con sus cómodos asientos, sus más finos instrumentos musicales, con su aire acondicionado y los cantos hechos en una cárcel, sin luz, con el más intolerable calor y olores, así como los más insoportables dolores después de una enorme golpiza? ¡Por supuesto que la hay! La diferencia es abismal.

La presente historia es una invitación para que veamos lo que en verdad significa sufrir por Cristo y la valentía que debe ser asumida si nos consideramos verdaderos “soldados de la cruz”. Esta experiencia nos hablará de la “noche” que le llega a la vida cristiana. Y si ciertamente algunas de esas noches son de congojas, persecución, dudas, perplejidad, aflicción, ansiedad, soledad y de todo tipo de dolores, muchas de las cuales nos oprimen el espíritu y aterrorizan nuestras almas, debemos alabar a Dios, nuestro Hacedor, porque él, como le decía Eliú a Job, es el que nos da las canciones en la noche (Job 35:10).

En el sermón anterior vimos cómo el Espíritu Santo le prohibió a Pablo y a su quipo entrar a dos lugares, para luego abrirles una nueva puerta a través de la visión del “varón macedonio”. La puerta que se abrió tuvo su sufrimiento, pero las pruebas también vienen acompañadas de victorias en el Señor. Las heridas, producto de los tantos azotes, tuvieron que ser muy severas. Aquel lugar, a lo mejor sin agua ni comida, haría el momento más difícil. Pero allí están dos hombres que confían en el Señor.

Ellos como ningún otro han sido testigos del poder de Dios, y aquella hora no sería la excepción. Por eso cantan himnos que seguramente eran los salmos con su gran contenido de alabanza, gratitud y esperanza. Consideremos el canto de la media noche bajo las siguientes preguntas.

I. ¿CUÁL PUDIERA SER EL TEMA DE LOS HIMNOS QUE SE CANTAN A DIOS EN LA MEDIA NOCHE?

1. Bendecir al Señor a pesar del castigo (v. 22).

El salmo 34, de donde nos viene la declaración “Bendeciré a Jehová en todo tiempo”, fue escrito por David cuando huía del rey Saúl en la llamada “cueva del Adulam”. Estando en una de las persecuciones y sufrimientos más grandes de su vida no se quejó contra su Dios, sino que en medio de toda su aflicción exaltó Su bendito nombre. Los versículos 22, 24 nos revelan el castigo al cual fue sometido Pablo y su compañero Silas. Cada provincia romana tenía un grupo llamado los “lictores” que eran policías brutales asignados para este castigo del azote. Este verso nos dice que lo azotaron con vara, y mucho.

Esta práctica brutal producía uno de los dolores más desgarradores. No solo duele en el momento, sino que continúa doliendo por mucho tiempo. Consistía en quitarle las sandalias a la persona, acostarla en el suelo con los pies levantados, y con unas varas (garrotes) azotar la planta de los pies. Un primer azote de varas causaba un dolor insoportable. Dos azotes de varas dejaban a la persona coja.

Tres azotes de varas lo podía dejar lisiado para toda la vida. Pablo recibió tres. (2 Co.11:25). Sin embargo, estos hombres no están llorando, sino alabando al Señor. Los presos no oían las justificadas quejas, sino las dulces melodías con aquellos mensajes. Bien podemos decir que cuando ellos “cantaban himnos al Señor”, eso fue la preparación previa para recibir la palabra. Tu dolor puede bendecir a Dios y testificar a otros.

2. Bendecir al Señor a pesar de estar preso (v.23-24).

Por supuesto que no estamos hablando de las cárceles de hoy. Muchas de ellas tienen aire acondicionado, camas, televisión, internet, teléfonos, gimnasios, algunas con sueldo mínimo y casi nunca faltan las tres comidas. Nada que ver con la cárcel donde pusieron a Pablo. Observe que el carcelero se aseguró en ponerlos en “el calabozo de más adentro”. Este “calabozo” era una especie de agujero en el suelo.

Esto equivalía al lugar más profundo y más oscuro. Era imposible descansar en ese sitio. Podían ser lugares de hacinamiento, sin baños, sin ventilación, de malos olores y donde se oían todas las quejas y maldiciones. ¿Qué haría usted en un lugar como ese? ¿Le provocaría cantar el himno “anhelo trabajar por el Señor, confiando en su palabra y en su amor…”? ¿Quién puede cantar estando preso?

Lo último que quieren hacer los que allí viven es cantar. Sin embargo, hay dos hombres que a la media noche están “cantando himnos al Señor”. Amados hermanos, ciertamente no es fácil cantar cuando nos sentimos presos. Pero estos hombres hace tiempo habían leído lo que dijo el salmista: “Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre”.

3. Bendecir al Señor a pesar de la opresión (v. 24).

Si bien es cierto que hay cárceles donde hay presos que están enfermos, esa no es la norma en todo. Por lo general si llegan heridos, muy pronto son atendidos por aquello de respetarles sus derechos humanos. Pero note que a Pablo y a Silas no le respetaron sus derechos, pues si ya estando con sus espaldas heridas, la tortura de ponerlos en un cepo agravó su estado.

El cepo consistía en dos piezas de tabla con huesos por los lados para penetrar la carne hasta llegar al hueso de manera que la persona quedara allí inmovilizada. No había forma de escaparse de semejante tortura. La opresión era extrema, pues aparte de los dolores de los azotes, ahora se suma la opresión de los pies. Sin embargo esos hombres no entran en desesperación. No hay quejas en sus labios. No están culpando a Dios por la puerta que se abrió en Macedonia, sino que en la media noche están “cantando himnos al Señor”.

Algunas circunstancias por las que pasamos parecieran tener la misión de desanimarnos, retirarnos, que dejemos todo abandonado y ya no saber más nada de Dios y de la iglesia. Algunas pruebas tienen esa misión. Pero vea que en lo más oscuro de la vida podemos alabar al Señor.

II. ¿CUÁL PUDIERA SER LA RAZÓN DE LOS HIMNOS QUE SE CANTA A DIOS EN LA MEDIA NOCHE?

1. Maravillas hecha en un corazón tierno (v. 14).

Vea el caso de Lidia, la “vendedora de púrpura”, quien tenía un negocio de ropa de diseño. Sólo los ricos y la gente de la realeza podrían usar el morado. El tinte de púrpura provenía de un marisco y fue extremadamente caro. Lidia era una mujer de mucho prestigio e influencia, y sin embargo todavía tenía un corazón hambriento v. 14.

Acerca Julio Ruiz

Julio Ruiz
Pastor de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia, en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá.

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