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La complacencia del Espíritu

Predicas Cristianas

Hechos 15

INTRODUCCIÓN:

¿Qué pasaría con nuestra salvación si dependiera de hacer ciertos ritos en lugar de la gracia divina? ¿Por qué los judíos creían que ellos eran los únicos dispensadores de la salvación? Bueno, porque toda su religión se fundamentaba en el hecho de que eran el pueblo escogido. Y tan fuerte llegó a ser esto que ellos creían que además de ser una posesión especial de Dios, también Dios era una posesión especial de ellos.

Los judíos no concebían a un Dios salvando a otros que no fueran ellos. Esto explica la osadía con la que algunos se dirigían a esos hermanitos que estaban llegando al evangelio: “Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos” (v. 1).

Eso es como si alguien diga: “Si no pertenecen a nuestra iglesia, ninguno podrá ser salvo”. Tenemos una marcada tendencia a pensar que quienes no hacen como nosotros, entonces hacen todo mal.

El texto nos sigue diciendo que se dio una discusión bien acalorada entre esos hombres con Bernabé y Pablo. Y conociendo el carácter de Pablo, y la posición tan clara que tenía sobre la salvación por fe y no por las obras de ley, aquello tuvo que ser de grado superlativo. Así que como ya esta gente estaba cansando al apóstol, les invitó a ir a la “iglesia madre” para resolver el conflicto en presencia de los demás apóstoles, ancianos y la congregación.

Los hombres como estos apóstoles desearían evitar las contiendas y los debates hasta donde puedan, pero si los falsos maestros arrecian contra las principales verdades del evangelio o traen doctrinas perniciosas, hay que enfrentarlos con autoridad. Amados hermanos, los conflictos que generan los prejuicios religiosos están a la orden del día.

Desde los tiempos apostólicos hasta la aparición de las sectas y denominaciones, este conflicto existe. La historia de la “primera reunión de negocios de la iglesia”, llamada “primer concilio”, muestra la sabiduría del liderazgo para enfrentar un conflicto que pudo írseles de las manos.

Pero lo más importante en todo esto es la presencia del Espíritu Santo para dar orden, guiar y salir victoriosos de semejante situación. Nos urge darle al Espíritu Santo la preeminencia en la iglesia para que él dé su visto bueno a todo lo que hagamos. Hablemos de eso hoy.

I. EL ESPÍRITU SANTO CONOCE LOS CONFLICTOS A LOS QUE NOS ENFRENTAMOS SIEMPRE

1. La salvación no se logra por guardar un rito (v. 1).

El Espíritu Santo conocía muy bien a su pueblo, pero también a los gentiles. Ambos, judíos y gentiles, fueron objetos de su amor y de su plan eterno. Aunque escogió a uno primero, el otro fue bendecido por el primero.

Pero los judíos desarrollaron una posición de exclusividad tan grande que aunque algunos de ellos cedieron en aceptar a los gentiles como parte de la iglesia, se consideraban con los derechos de propiedad de la salvación a través del rito de la circuncisión. Ellos vieron en la circuncisión la única puerta de la salvación.

Por supuesto que esto trajo un choque frontal entre los que enseñaban que ni la circuncisión ni la incircuncision vale nada, sino el nuevo corazón que Cristo da (Gálatas 6:15). Muchos de los conflictos se generan por estas posiciones.

Cuando creemos que no hay otra forma de hacer las cosas, sino como tradicionalmente las hemos hecho, hay una reacción con aquello que pudiera ser nuevo o diferente. Por supuesto que lo difícil será convencer a una parte para que ceda. Por lo general no somos dados a ceder en nuestras posiciones. Aun en las ofensas contra otros no somos lo suficiente humildes para reconocer que no teníamos la razón.

En el caso que nos asiste, la salvación no depende de un rito sino de la obediencia a través de la fe.

Ese conflicto lo conoce muy bien el Espíritu Santo y al final él obra para convencer las partes.

2. Discutiendo las diferencias (v. 2).

El Espíritu Santo también conoce las discusiones acaloradas que despierta el tema de la salvación por gracia y no por las obras de ley. Él, quien inspiró las Escrituras, conoce perfectamente que la salvación no puede estar sujeta a mandamientos de hombres, sino al plan que Dios ha revelado desde el principio.

Jesucristo vino para cumplir la ley, y ya no estamos más nunca bajo ella, sino que hemos sido libres de todas sus demandas, las que nadie podía cumplir. Así que esto generó un choque entre los apóstoles y los llamados judaizantes. Los últimos representando a un mundo viejo y los primeros a un nuevo mundo.

Por supuesto que en este tema de la salvación por gracia por medio de la fe no podemos transigir. Si bien es cierto que hay diferencias entre nosotros, debemos ceder a ellas por el bien de la paz y la armonía de la iglesia. Pero en los temas que tocan nuestra doctrina, y sobre todo si tiene que ver con las sectas y los traficantes del error, debemos ser intransigentes.

Acerca Julio Ruiz

Julio Ruiz
Pastor de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia, en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá.

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