Mirando con Fe.. Predicas Cristianas

Predicas Cristianas

Evangelio de Hoy

Evangelio de Hoy Lectura Biblica: Números 13 

Introducción

Hay historias Bíblicas que desde niños nos cuentan y nos van moldando la Fe, cuán importante son las escuelas Bíblicas dominicales y cualquier proyecto que invierta en la evangelización de la niñez, lo que aprendemos de niños jamás lo olvidaremos, por eso la Biblia dice “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.

Sin embargo no quiero hablar en esta ocasión particular de la niñez  sino de una historia que coloreé, que escuché, que conté y que aún recuerdo, que he tenido la oportunidad de enseñar. Es la historia de dos hombre con un punto de vista diferente al resto, dos hombres que vieron lo que nadie más pudo ver, que vieron con ojos de Fe.

Todos habían pasado por las mismas circunstancias

Habían visto los mismos milagros, oídos las mismas promesas los doce tenían un mismo Dios. Pero solo dos aprendieron a creerle. Esta es la historia de Caleb y de Josué. Dos hombres que frente a las dificultades y aquello que parecía imposible, pudieron ver lo que nadie pudo ver. Ellos lograron ver a Dios en medio de lo imposible.

Sin duda alguna la Fe puede hacer que tu vida cambie, que tu visión del mundo sea diferente al del resto. ¿Por qué? Porque estás seguro que no estás solo, que estas acompañado de aquel que lo puede todo, del Dios de lo imposible.

Una misión

Doce hombres de doce tribus, uno de cada tribu. Una misión: reconocer la tierra (Números 13:1-2). Dios había mandado a Moisés a que esto se realizara. Cuando se escogen las personas, las directrices de este profeta de Dios son: observar como es la tierra, como son los habitantes y sus características fisiológicas, si la tierra es buena para la agricultura, que tipo de ciudades tienen y que lleven frutos de esa tierra al campamento de Israel.

Moisés era un comandante de los ejércitos de Egipto, tenía escuadrones enteros a su mando en la guerra y en la conquista de ciudades enteras. Este sabía que no iba a llegar a Canaan, a la tierra prometida y decirle a los habitantes de buenas a primera que era hora de irse porque esa era la tierra que Dios le prometió. Por lo contrario, se debe luchar por las bendiciones de Dios.

Permítanme ahora compartirle algunos aspectos destacables de esta historia tan maravillosa. Tres lecciones que nos harán cambiar de actitud cuando estemos por enfrentar un reto en nuestras vidas, cuando vemos la bendición de Dios venir pero delante de ella vemos una barrera gigante.

Trabajar y  luchar  por nuestra bendición de Dios

El primero de ella es una verdad que veremos reiteradamente en las escrituras y en nuestras vidas, se debe trabajar y  luchar  por nuestra bendición de Dios, ¿Por qué esto?

Dios quiere ver nuestra Fe siéndole demostrada, que lo que decimos creer y sentir por Él sea cierto, que no seamos de puro hablar sino  de hacer. Jacob lucho (forcejeo) toda la noche contra el Ángel de Jehová para que este le bendijese (Génesis 32: 22-32).

El mismo Moisés debió enfrentarse contra el Faraón de Egipto para que liberaran a la nación de Israel (Éxodo 5-14). Elías se enfrentó a Jezabel, Acan y los profetas de Baal para demostrar que el Dios de Israel. Jehová de los Ejércitos es el único que debe ser adorado (1 Reyes 18:20-40).

La mujer con flujo de sangre tuvo que entrar y forcejear contra la multitud (aun cuando ella era considerada inmunda y debía estar lejos de las personas) para tocar a Jesús porque creía que recibiría el milagro (Evangelio de Lucas 8:43-48). Y muchos más son las historias de personajes que debieron obrar no para ser salvos, sino para demostrar su Fe.

Moisés estaba consciente de que tenía que ir a luchar contra los habitantes

De igual forma vemos que Moisés estaba consciente de que tenía que ir a luchar contra los habitantes de aquella tierra. Por esa razón mandó a hacer un reconocimiento de toda la información valiosa que pudieran suministrarle para hacer frente de batalla. Él sabía que la bendición se la había dado Dios por medio de las promesas, que estaba enfrente de ella, que debía luchar por ella, porque el mismo que le prometió es el mismo que estaría con él en cada momento para conquistarla.

Siguiendo en la historia estos doce volvieron de reconocer la tierra

Vieron que la promesa de Dios era cierta, una tierra buena y prospera. Sin embargo, diez de estas doce personas vieron los impedimentos (tierras con caminos difíciles, muralla fortificadas y habitantes enormes y fuertes) y hasta allí llegó su Fe. Solamente dos personas creyeron que más grande que aquello que se les interponía era el Dios que les prometió.

Lo que nos lleva al siguiente aspecto: Dios es más grande que cualquier situación. Uno de los más grandes problemas en la vida cristiana es que queremos las bendiciones de Dios. Pero al ver las dificultades nos derrumbamos, la fe llega hasta donde el problema se hace enorme.

El Apóstol Pedro, vio a Jesús caminando por el agua,  y él quiso ir y hacerlo también, y su Fe lo llevo a dar los primeros pasos. Pero cuando vio la situación a su alrededor, lo llenó de duda y empezó a hundirse.

¿Cuantas veces nos hemos derrumbado ante las dificultades? ¿Cuántas veces hemos visto lo que se interpone ante nuestra bendición y nos rendimos?,  se nos olvida que el Dios de la promesa es mucho más grande que cualquier situación, e impedimento que se nos interponga.

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