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Has pasado el Jordán

Evangelio de Hoy

Has pasado el Jordán, ya ingresaste a la tierra prometida y en breve comenzarás a disfrutar de las ricas bendiciones que Nuestro Señor te ha de entregar, pero debes cumplir con todo lo que el Señor te pide que hagas pues será señal para las generaciones venideras, será testimonio del poder de Dios que actuó sobre tu vida.

Leamos la Palabra de Dios en Josué 4:1-3, 6-7  “Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo: Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu, y mandadle, diciendo: Tomad de aquí de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche.” 6-7Y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras?, les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca de Jehová; cuando pasó el Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre”.

Para ubicarnos un poco en lo que el Señor desea hablarnos hoy, veamos un poco de la historia del pueblo de Israel desde la esclavitud en Egipto hasta el ingreso a la tierra prometida; el Señor rescata a su pueblo que estaba sumido a la esclavitud, es decir que no hacían lo que deseaban sino lo que les ordenaba el faraón, trabajaban en gran manera y no tenían frutos de ese trabajo ya que solamente comían lo que se les permitía y de nada les servía el producir; en definitiva, eran dueños de mucho pero de nada podían disfrutar en plenitud.

Estando en estas condiciones, Dios viene a su pueblo para sacarles de esa situación y llevarlos a un lugar de bendición; el Señor mismo se encargó de describir la tierra que prometiera a sus hijos, Él nos dice  que se trata de una tierra de colinas y valles, muy bendecida por las lluvias que recibe y que Él mismo se encarga de cuidarla a lo largo de las cuatro estaciones, Deuteronomio 11:11-12; la tierra que Dios entrega a sus hijos es muy fructífera y regada además  por arroyos, fuentes y vertientes, por lo tanto nunca habrá sequía, Deuteronomio 8:7.

Dios nos entrega una tierra donde fluye leche y miel, Éxodo 3:8; tierra donde abunda el trigo, la cebada, vides y olivares, Deuteronomio 8:8; además de todas las bendiciones vemos que se trata de una tierra agradable y placentera para vivir en función del clima moderado; para finalizar, es una tierra atractiva por lo que ofrecía y por su belleza, la tierra que Dios promete es una tierra en la cual se vive a pleno la maravillosa obra de Dios pues el Señor siempre entrega lo mejor para su pueblo.

Resulta evidente el gran amor de Dios por su pueblo ya que lo estaba haciendo salir de una situación que atormentaba su vida para llevarlo a una nueva posición, una posición de victoria sobre una tierra que derrama bendiciones  por los cuatro costados, y para todos aquellos que en ella habiten bajo la guía y soberanía del Señor; solo les pide Dios que saquen doce piedras de ese Jordán que marcaba el ingreso a la tierra prometida e hicieran con ellas un monumento para muestra y recordatorio de todas las generaciones presentes y venideras.

Sería bueno que pensemos por un momento de dónde nos rescató el Señor, recordar esa esclavitud en que nos tenía sumido el enemigo de nuestras almas, esa esclavitud que toma distintos nombres; ¿Puedes recordar cual era tu tierra de esclavitud?, no está en,  ni se llamaba Egipto, sino que estaba donde tú estabas y quizás se llamaba vicio, droga, enfermedad, adulterio, pobreza o cuantas otras formas el demonio tiene para aprisionar la vida de aquellos que viven sin Cristo en su corazón, Colosenses 1:13.

Piensa por un momento cual era tu vieja vida, Efesios 2:12; cuánto padecías enfermo o bajo el efecto de la droga o el vicio, cuanto trabajabas y parecías no tener recompensa pues todo tu esfuerzo solamente alcanzaba para pagar médicos y remedios o para una nueva dosis de aquello que tan mal te tenía, Jeremías 46:11; quería solucionar los problemas en tu hogar y con tus ideas solamente lograbas generar un desastre aún mayor pues eran ideas que el enemigo llevaba a tu mente para destruir tu familia, Juan 10:10.

Y un día, el Señor vino a tu vida para rescatarte, para sacarte de esos tormentos y llevarte a una tierra de bendición, a una posición de victoria sobre todo padecimiento, 2 Corintios 2:14, y sentarte junto a Cristo en los lugares celestiales, Efesios 2:6, ¡¡ALELUYA, por el amor del Señor!!; el llegó a tu vida y a mi vida para que seamos libres de todo mal y recibamos sus mas ricas bendiciones; dejamos nuestro Egipto y pasamos el desierto, llegamos al Jordán y lo cruzamos para ingresar a la tierra prometida, la tierra de bendición donde fluye la leche y la miel, donde están los olivares de riquezas, las lluvias tempranas, tardías y a su tiempo, la tierra en que viviremos tranquilos gozándonos del clima agradable con que nos envuelve el Señor.

Dios le indicó a Josué que debían sacar doce piedras del Jordán para hacer un monumento conmemorativo de la obra realizada al detener las aguas del río; en el momento de la transición, cuando dejabas la vieja vida para pasar a la nueva en Cristo, 2 Corintios 5:17, el Señor marcó el momento ingresando en ti y haciendo morada en tu corazón, el Espíritu Santo estará allí siempre para recordarte el momento en que dejaste la esclavitud del pecado para ingresar a la vida de bendición.

Acerca Luis Coria

Luis Coria
Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996 en el Ministerio Visión Mundial Para La Familia padeciendo una importante enfermedad.

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