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La división

Evangelio de Hoy

La división, poderosa arma de destrucción masiva que el enemigo sabe usar muy bien para producir la ruptura de todo núcleo de actividad cristiana.

La división viene a ser como la cizaña que al principio solo causa molestias pero que si se la deja crecer llega a ahogar los buenos cultivos, como cristianos debemos saber cómo destruir este arma mortífera a fin de que no destruya la iglesia, nuestra casa o cualquier grupo de unidad cristiana que se levante para hacer la obra de Cristo.

Leamos ahora la Palabra de Dios en Amós 3:3 y 5¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?; 5- ¿Caerá el ave en el lazo sobre la tierra, sin haber cazador? ¿Se levantará el lazo de la tierra, si no ha atrapado algo?”.

Podemos ver cómo es este último tiempo, el enemigo está acometiendo en contra de la iglesia de Jesucristo, en contra de las familias cristianas y en general contra todo núcleo cristiano, a fin de destruir dichos ámbitos y a través de ésa destrucción lograr detener la obra del evangelio; ahora como cristiano debemos saber que “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10) a fin de no caer en sus redes y hacernos partícipes de su obra destructiva.

Vemos cuan sutilmente el demonio se introduce en las congregaciones disfrazado de hijo de luz, 2 Corintios 11:13, cuando en realidad su corazón sigue en tinieblas, y bajo el poder del maligno comienzan un trabajo sistemático de murmuraciones que se convierten rápidamente en semillas de división, semillas que al poco tiempo germinan para convertirse en división entre los hermanos de la congregación y como consecuencia de ella muchos terminan rodando de iglesia en iglesia o apartados del Señor, teniendo en su mente una imagen desdibujada y negativa del amor de Dios que debe imperar en la iglesia de Jesucristo, Romanos 5:5.

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó de conocimiento” (Oseas 4:6); el conocer a Jesucristo nuestro salvador, el escudriñar las Escrituras y saber más de ellas es lo que evitará nuestra propia destrucción, pero también evitará que seamos engañados, y participemos de la destrucción que el demonio trata de hacer en las congregaciones, 2 Juan 1:7, usando para esto la murmuración que luego se transformará en división de la iglesia y enemistad entre los hermanos.

Como cristianos sabemos a qué viene el ladrón, Juan 10:10, y sabemos también las consecuencias de la falta de conocimientos, Oseas 4:6; sabiendo estas cosas no deberíamos hacer otra cosa que dedicar una buena parte de nuestro tiempo al estudio y conocimiento del Señor y de su Palabra como forma de evitar la destrucción de la obra de Cristo, debemos entender que desechando la enseñanza estamos dejando la guía del Señor pasa hacer lo que nos dice nuestros propios pensamiento, o lo que es peor podríamos estar dando lugar a los pensamientos que el enemigo pone en nuestra mente haciéndonos creer que se trata de una guía divina pero que en realidad solo nos llevará a la destrucción y a apartarnos de los propósitos de Dios.

Dice el dicho popular que “a las armas las carga el diablo”, y cuanta razón tiene en este caso ya que no es otro que ese siniestro personaje quien moviéndose en las tinieblas, monta tan poderoso arma de destrucción masiva, Mateo 10:28; el diablo monta el arma pero la activan aquellos que se hacen sabios en sus propios pensamientos, Isaías 55:7, desechando las enseñanzas y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador para participar de murmuraciones, divisiones o prestándose al juego que les aparta de sus propósitos, ministerios o tareas que el Señor tiene asignadas para ellos en su obra.

Hemos hablado que el enemigo pretende destruir la iglesia del Señor, pero debes recordar que un pilar de esa iglesia es la familia como institución creada por Dios; el enemigo sabe que destruyendo tu familia te destruye a ti pero también evita que tu familia sea llena del amor de Dios y de su Espíritu Santo, cuando la división entre en un hogar solo queda un fin para éste, pues “Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra si misma, cae” (Lucas 11:17).

La división se instala en una casa y todo en ella comienza a funcionar mal; la división actúa primeramente sobre la pareja, se comienzan a hacer resaltar los errores del otro y ese es el motivo por el cual se comienzan a separar sus acciones, cada uno hace lo suyo sin tomar opinión del otro pues todo lo que el otro hace esta mal; al dividirse las tareas se dividen los ingresos de la casa para dejar de ser ingresos familiares y pasan a ser ingresos privados de cada uno, en general se divide todo en la pareja, dejan ya de ser pareja para ser seres individuales que conviven juntos solamente, y “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”.

Si no hay acuerdo, no hay pareja; si no hay pareja, no hay familia; cuando la división se instala en un hogar vienen las discusiones entre el matrimonio pero las consecuencias las sufren también los hijos “Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa” (Miquéas 7:6); cuando la división se instala en un hogar ya no hay paz en éste pues se ha perdido la autoridad que el Señor ha instituido para el matrimonio en su conjunto y no como seres individuales.

Acerca Luis Coria

Luis Coria
Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996 en el Ministerio Visión Mundial Para La Familia padeciendo una importante enfermedad.

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