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Levántate, sal de tu escondite

Evangelio de Hoy

Levántate, sal de tu escondite, es el tiempo de buscar el rostro del Señor para que podamos brillar en un mundo de oscuridad; este es el tiempo de el Señor vea en nuestro rostro la luz de su Palabra para que nosotros veamos su gloria.

Leamos la Palabra de Dios en Cantar de los Cantares 2:14Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto”.

Comenzamos un nuevo año y este año que comienza el Señor lo inicia llamando a su iglesia, el Señor comienza un nuevo año llamando a la iglesia que está escondida, a esos hermanos y hermanas que en la soledad de sus recámaras buscan mantener la relación con Él pero que nunca muestran en su rostro la luz de Jesús.

“Paloma mía”, nos compara con un ave muy dócil y con algunas características importantes, las palomas pueden volar grandes distancias, pueden llevar mensajes a lugares muy lejanos y luego regresar a su hogar, no se sabe cómo pero lo cierto es que ellas tienen un perfecto sentido de orientación; el Señor nos dice “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña”, nos esta llamando a que salgamos del encierro para llevar el mensaje de salvación al mundo, somos palomas capaces de cubrir grandes distancias para comunicar las buenas nuevas.

Es necesario que en este año que comienza dejemos el agujero que puede ser nuestra casa o la misma iglesia, el Señor desea que en este año hagamos una iglesia de puertas afuera llevando la Palabra de Dios a los necesitados, nos esta diciendo el Señor que dejemos de engordar en la silla para salir a predicar, a ganar almas para Él.

El entrenamiento de una paloma mensajera incluye enseñarle cómo entrar en su palomar y familiarizarla con su entorno; luego, se aleja cada vez más al ave de su palomar antes de liberarla para que busque el camino.

“Paloma”, cuantas veces la iglesia ha querido entrenarte, enseñarte, cuantas veces ha iglesia ha pretendido dotarte del conocimiento necesario para que salgas a ganar almas y lo has rechazado; en tu corazón sientes el llamado al ministerio, sabes que el Señor tiene algo para ti pero no te capacitas, eres desobediente a su llamado, hoy nuevamente te dice: “Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz”, Él quiere verte involucrado en la obra, quiere escuchar tu voz predicando sin que importen las distancias ni las circunstancias, lo único importante es que conozcan a Jesús y poder salvar al mundo.

Muchos son los llamados, están aquellos que comienzan con todo ímpetu del primer amor pero al poco tiempo éste se va apagando poco a poco para terminar volviendo atrás, lo dice la Escritura: “Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó” (Mateo 13:5-6)

No es a éstos a quienes habla el Señor en esta ocasión, no es éste mensaje para aquellos que se conforman simplemente con participar de las reuniones, no es tampoco para aquellos que sienten el llamado y no se preparan para llevarlo a cabo, no es para quienes prefieren continuar escondido en los agujeros sin mostrar su rostro ni hacer escuchar su voz.

El Señor habla a los otros, “Parte cayó en buena tierra y dio fruto, cuál al ciento, cuál al sesenta y cuál al treinta por uno” (Mateo 13:8), este mensaje esta dirigido a quienes han entendido que “Si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17), éstas son las “palomas” que llama el Señor, las que sienten el propósito de Dios para su vida y lo asumen sin medir las distancias o los inconvenientes para mostrar su rostro y hacer que el Señor escuche su voz.

Asumir un llamado de Dios es eso, dejar todo lo pasado atrás para comenzar una nueva vida, es asumir una nueva manera de vivir y de hacer las cosas, pero sobre todo, una nueva forma de involucrarse en las cosas de Dios; no puedes decir al Señor que eres parte de su obra o deseas ser parte de ella si no quieres dejar tu agujero, no puedes ser parte de la obra de Dios si no te involucras en ella, si no dejas de ser como eras y de hacer las cosas como las hacías antes para dejar que sea el Señor quien gobierne y guíe tu vida.

Decíamos que las palomas tenían algunas características especiales, una de ellas es que aún con tormenta o viento en contra saben llegar a destino, conocen su propósito y saben que deben cumplirlo cueste lo que cueste; somos cristianos, somos “palomas” para el Señor y debemos comprender que el camino a seguir no será fácil, vendrán las tormentas pero allí estará el Señor para protegernos; “Viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos……y les dijo: Tened ánimo” (Marcos 6:48 y 59), frente a la adversidad estará Jesús junto a nosotros para decirnos: “Tened ánimo”, nunca se alejará aunque nosotros le fallemos, Él siempre estará.

No importa la tormenta ni las circunstancias, sabemos del propósito de Dios para nuestras vidas y sabemos que debemos cumplirlo, el Señor siempre está con nosotros en los momentos de peligro, allí donde la tormenta arrecia, Él nos está animando para seguir avanzando sin desmayar, sin bajar los brazos; cuando emprendemos el camino con seriedad vemos que muchas veces el viento nos es contrario, las luchas, la duda y la tentación en muchas ocasiones es superior a nuestras fuerzas humanas, pero allí es donde aparece la protección y la ayuda divina.

Acerca Luis Coria

Luis Coria
Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos; llegué a los pies de Cristo en el año 1996 en el Ministerio Visión Mundial Para La Familia padeciendo una importante enfermedad.

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