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Examínate a ti mismo

Evangelio de Hoy

2 Corintios 13:5 (RVR 1960) “Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?

2 Corintios 13:5 (NTV) “Examínense para saber si su fe es genuina. Pruébense a sí mismos. Sin duda saben que Jesucristo está entre ustedes;* de no ser así, ustedes han reprobado el examen de la fe genuina“.

Hay en este pasaje una palabra clave, examinaos dice el apóstol Pablo.

A los corintios se les pidió que se examinaran y probaran a sí mismos. Así como nos sometemos a un control médico, Pablo nos urge a que nos sometamos a un control espiritual. Debemos velar por un crecimiento en la presencia y el poder de Cristo en nuestras vidas. Sólo así podremos deducir si somos cristianos verdaderos o impostores.
Si no estamos dando pasos concretos para crecer más cerca de Dios, estamos alejándonos de Él.

Pregunta. ¿Para qué nos hacemos exámenes? Todo examen arroja resultados, pueden ser buenos o malos. Así mismo al autoevaluarnos debemos darnos cuenta si estamos haciendo lo correcto o no.

EXAMINARNOS A NOSOTROS MISMOS.

Debemos de examinarnos a nosotros mismos. 1 Corintios.11:28; 31. “Pruebese así mismo y coma del pan” El Apóstol animaba a los hermanos para que ellos se examinaran, así nosotros también debemos de examinarnos a nosotros mismo, debemos de vernos nosotros mismo por dentro para ver si estamos bien.

El apóstol les dice esto a la iglesia de Corinto por una razón, pasaba que en Corinto habían unos que juzgaban al apóstol, lo señalaban y le decían que el no era un auténtico apóstol porque no había andado con Jesús y por eso lo juzgaban.

El apóstol les dice no me examinen a mi, examinensen ustedes mismos a ver si son verdaderos, si Cristo esta en ustedes. Es muy fácil examinar a los demás y juzgarles y condenarles, pero no nos gusta que nos examinen a nosotros y mucho menos nosotros mismo nos examinamos. Miremos el caso de David.

2 Samuel 12:1-9

Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. 2 El rico tenía numerosas ovejas y vacas; 3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. 4 Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. 5 Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. 6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia. 7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, 8 y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. 9 ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón“.

Fue fácil para David dar sentencia de muerte por qué no se trataba de él (2 Samuel.12:5-6). Pero cuando Natán le dijo que esa persona era él, ya no pronuncio la misma sentencia para él.

¿Por qué? Porque ya era él, y no otra persona. Es fácil condenar y juzgar a otras personas y sentenciar juicio, pero cuando se trata de nosotros queremos que se nos trate de otra manera. Pero debemos de usar la misma regla que usamos para los demás.
Como el Salmista Decía.

Salmos 19:12 (RVR 1960) “¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos“.

Salmos 19:12 (NTV) “Nadie parece darse cuenta de los errores que comete. ¡Perdóname, Dios mío, los pecados que cometo sin darme cuenta!

Muchas veces nosotros mismos no somos capaces de ver nuestros propios pecados.
Jesús también lo dijo en Mateo 7:1-5.

No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4. ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5. ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano“.

Es necesario tener claro a que se refiere Cristo cuando dice que no debemos juzgar. Este pasaje muchas veces es mal interpretado por personas que dicen que no se debe dar una opinión sobre algo o qué no se debe señalar el pecado o los errores de alguien.

De ser así se contradeciria la palabra (Mateo 7:6;  7:15-20)

Juzgamos según la palabra.

De hecho podemos juzgar pero según la palabra, haciendo esto no somos nosotros los que juzgamos sino la palabra de Dios.

Juan 12:47-48

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero“.

Para juzgar según la palabra es necesario habernos autoexaminado por ella.

El contexto da a entender claramente que lo que aquí se condena es aquella disposición de mirar desfavorablemente el carácter y las acciones de otras personas. el Señor está atacando, es el espíritu de donde saltan tales juicios. Es sólo la violación de la ley del amor que se practica al juzgar severamente, lo que aquí se condena.

Somos especialistas en ver defectos en otros

A cuántos les gusta el fútbol o han visto fútbol alguna vez, en los partidos es casi que imposible que no haya alguien que hable de lo que hacen los jugadores y pareciera que pudieran hacerlo mejor pero no es así, los más críticos son los que menos saben jugar. Así mismo es en la cotidianeidad, somos dados a estar juzgando muy fácilmente, somos dados a hablar con facilidad.

Vemos con claridad las faltas pequeñas de otros. Jesús dice, tu le dices a tu hermano déjame sacar la basurita del ojo, pero no esta viendo la viga que hay en el tuyo. Como es posible que alguien pueda ver algo pequeño en el ojo de otro y no sea capaz de ver la viga que hay en el suyo. Jesús dice, eres hipócrita.

Ejemplo: Señora que miraba la ropa sucia de su vecina porque tenía los vidrios de su ventana sucios.

Mira primero tu falta, y después la de otro. Examinemos primero (Vers. 5). No estamos preocupados por la falta del hermano sino en condenarlo. Al decir a la persona permítame saco esa basurita, no deseo su bienestar, realmente lo hago con el deseo de condenarle y señalarle su falta. Eso es lo que condena el Señor.

Gálatas 6:1 (RVR 1960) “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado“.

Gálatas 6:1 (NTV) “Amados hermanos, si otro creyente* está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación“.

Nos dejamos llevar por lo que ven nuestros ojos

Jesús dice porqué miras. Se dice que a veces, cuando los griegos tenían un juicio particularmente importante y difícil, lo tenían a oscuras para que ni el juez ni el jurado pudieran ver a la persona que juzgaban, para que no fueran influenciados nada más que por los Hechos del caso y no por la apariencia de la persona.

1 Samuel 16:7 (RVR 1960) “Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón“.

Nosotros estamos siempre viendo lo externo, miramos lo de otros.

Cuando juzgamos siempre será parcial, no lo sabemos todo. No juzgues a nadie hasta que hayas estado tú en sus mismas circunstancias o situación.

Ejemplo: Niña embarazada, la gente la juzgaba porque a tan temprana edad ya estaba esperando un niño, lo que la gente no sabia es que esa niña fue violada y por eso estaba así.

Conclusión

Cuando juzgamos a otros, nos estamos juzgando a nosotros mismos. El juicio que hacemos de otros dice más de nosotros mismos que de otros.

© Luis Ortiz. Todos los derechos reservados.

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Acerca Luis Ortiz

Luis Ortiz
Soy líder de la iglesia Cruzada Cristiana en Villanueva, Casanare, Colombia, actualmente estoy encargado del establecimiento de una nueva iglesia.

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