Predicas Cristianas.. La oracion del pecador

La oracion del pecador

Predicas Cristianas

Los católicos se pasan la vida confesando al Señor de labios, pero negándolo en sus vidas (Mateo 15:8-9). Como está escrito “Da el espíritu Santo a aquellos que lo obedecen” (Hechos 5:32). Tres días después de su conversión a Pablo le fue dado el Espíritu Santo. ¿No dijo Jesús que aquel que guarda sus mandamientos es el que le ama, mi padre lo amará e iremos a él y permaneceremos con él? (Juan 14:21)

La fe no es una mera verbalización o intelectualización de palabras piadosas, tal y como muchos lo interpretan en pasajes como Romanos 10:8-10. La salvación no consiste en una simple afirmación intelectual de que Jesús es el Salvador o el Señor. Eso no cambia nada. La Biblia afirma con claridad que la fe sin obras está muerta (Santiago 2:26).

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Incluso hay testimonios de exsatanistas que han pronunciado esta oración, sin ningún cambio en lo espiritual. Siguen siendo satanistas.

Si una profesión de fe cambiara algo, sólo sería para mal, ya que la gente estaría tomando el nombre de Dios en vano, atrayendo sobre sí mismos una mayor condenación que antes de pronunciar esas palabras.

Dios aborrece de una forma especial la hipocresía, que puede definirse entre un divorcio entre lo que decimos y lo que hacemos.

El corazón del hombre | Acción del Espíritu Santo

El corazón del hombre debe ser cambiado por medio de la palabra de Dios y la acción del Espíritu Santo, y no mediante ninguna obra humana como una confesión verbal. La consecuencia del cambio de corazón, el nuevo nacimiento, provocará que el nombre de Cristo sea confesado a los hombres verbalmente, pero sobre todo eso debe verse en el testimonio diario en la vida del creyente.

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Cuando forzamos a las personas bajo coacción a repetir un formato de oración, (oración del pecador), estamos actuando como agentes de ventas, y no como transmisores del evangelio de Dios. El evangelismo no tiene que ver con ventas. Se trata de predicar la palabra de Dios, y no está en mano de nadie que una persona se convierta, ni en la mano del candidato a convertirse, ni en la mano del evangelista. Una predicación ante mil personas puede resultar en cero convertidos. La salvación no es obra humana, ni siquiera un poquito, ni tan sólo un 1%.

¿Tienen algún valor para Dios las confesiones obtenidas bajo coacción de que Jesús es el Salvador o el Señor? La experiencia demuestra que muchísimas veces tales confesiones no llevan consigo un testimonio de vida que avale que la persona verdaderamente ha nacido de nuevo.

Los pastores insisten verdaderamente para que esta confesión se produzca, ignorando que la salvación no es obra humana. Las confesiones que supuestamente ocurren en el lecho de muerte son casi todas falsas. A pesar de que esta doctrina muestra con contundencia que no es cierta las iglesias siguen atrapadas en este error.

Debemos exponer a la persona candidata a la palabra de Dios de forma constante y esperar que esta sea quien haga el trabajo y no nosotros.

Oración del Pecador | Una tradición eclesiástica que lleva a un autoengaño

Esta doctrina solamente es una tradición eclesiástica, sin un verdadero apoyo bíblico y con una hermenéutica incorrecta. A los seres humanos nos gusta tener el control de las cosas, así es como nosotros pensamos, pero la salvación es obra enteramente de Dios. Al hombre le cortocircuita que algo no esté bajo su control, por tanto trata de alterar la realidad para engañarse a sí mismo y creer que la salvación está bajo su control.

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Juan 3:8 al hablar de la salvación del hombre y el nuevo nacimiento, dice: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va”. Este versículo sobre el Espíritu Santo nos sugiere a un ser inteligente que no puede ser comprendido o controlado por el ser humano. Jesús le dice a Nicodemo: “os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).

Jesús no dice que la salvación estuviera al alcance de Nicodemo mediante algún tipo de acción (oración del pecador). Más bien nacer de nuevo, que puede traducirse también “nacer de lo alto”, implica una incapacidad total del hombre para resolver el asunto, así como una necesidad imperiosa de que el Dios de los cielos actúe.

De la misma forma que una mujer no puede embarazarse sola, o un campo no puede dar una cosecha sin que el sembrador esparza la semilla, es imposible que el fruto se produzca sin intervención externa. Por tanto, ninguna oración o cualquier otra acción humana puede acercarnos  la salvación.

Un valioso regalo | Acción del espíritu

La salvación suele ser presentada como un valioso regalo que para poseerlo sólo requiere de tu aceptación. Y sí, la salvación es un regalo, pero un regalo personalizado, un regalo que no es para todos y aunque muchos lo acepten no todos lo retendrán.

Nadie puede elegir cuando y donde nacer, sencillamente sucede y no por voluntad propia sino por voluntad de Dios, incluso antes que la de nuestros padres. No puede existir voluntad propia porque el que no ha nacido no tiene vida para elegir nada, ni para decidir nada.

Cuando el sembrador lanza una semilla, no tiene certeza alguna si tal semilla nacerá, o si nace la planta llegará a adulta y dará buen fruto. Damos por sentado que la semilla va a producir fruto en abundancia, pero tanto el nacimiento, el crecimiento y el fruto corresponden totalmente a Dios. Nada puede hacer el hombre para forzar, interferir o impedir este proceso.

Somos salvos por el conocimiento de la verdad a través de la predicación de su palabra y la acción del Espíritu Santo, que nos da fe. Nadie es salvo mediante una oración forzada. Dios odia las palabras fingidas. La Salvación es obra íntegramente del Señor y nadie mediante una confesión verbal puede salvarse.

Oración del Pecador | Conclusión 

Nadie que se está ahogando debe dar el consentimiento al rescatador para que pueda ser salvado, la situación es tan dramática que el rescatador sencillamente salva y ya. Dios no es un caballero tocando tímidamente una puerta con la esperanza de que tal vez alguien le abra. Él puede echar la puerta abajo si así se lo propone. Jehová forzó a Jonás a ir a Nínive, Él es el Rey del universo.

La cita de Apocalipsis 3:20 está claramente fuera de contexto y malinterpretada, está dirigida a supuestos creyentes que deben dar un paso de obediencia para confirmar su fe y no a inconversos.

Dios no habla a muertos para pedirles autorización, Dios hace que los muertos vivan. El supremo pastor rescata a sus ovejas que previamente ha elegido. Nadie pide permiso para tomar posesión de algo que es suyo, si es suyo no necesita pedir autorización a nadie.

© Jose R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Jose R. Hernández
José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández y su esposa nacieron en Cuba, y son ciudadanos de los Estados Unidos de América.
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