Evangelio de Hoy.. Perdonar cambia la historia

Perdonar cambia la historia

Predicas Cristianas

IV. TODO OBRA PARA BIEN

La motivadora carta de Pablo nunca menciona la palabra “perdón”, pero sin duda era imposible que Filemón aceptara la petición de su amigo sin procurar restaurar la relación rota con Onésimo, ya que Pablo hacía referencia que esperaba de Filemón que lo aceptara voluntariamente (Filemón 1: 14). Filemón tenía el reto de perdonar y olvidar lo que había sucedido.

Olvidar lo sucedido es muchas veces lo que torna imposible que se genere el perdón el en corazón del lastimado; si los recuerdos están allí latentes y muchas veces nos quieren dirigir y decirnos como es que debemos comportarnos según lo ocurrido en el pasado. Pero cuando sabes que al perdonar creces como persona, avanzas, liberas y das frutos entonces te das cuenta que era necesario atravesar por esa mala experiencia.

Sin embargo la intensión de Pablo no era que Filemón olvidara lo ocurrido, sino que trató de convencer a Filemón de que lo que había acontecido con Onésimo había sido para traerle una enseñanza especial (Filemón 1: 15). Ahora él iba a saber que todo acontecía para bien y que si Dios había permitido que ese esclavo lo traicionara era porque tenía el propósito de transformar su vida, así como había transformado la de Pablo y la del mismo Filemón. Nada se escapa del control de Dios y para sus hijos todo les ayudará para bien (Romanos 8:28).

V. CÁMBIALE LA HISTORIA

Cuando Jesús se hizo hombre y vino a la tierra a morir por nuestros pecados, en su condición de hombre vivió todo lo que humanamente íbamos a sentir y experimentar aquí en la tierra y aun así logró mantenerse santo, sin mancha y murió por el pecado de toda la humanidad.

Aun siendo el hijo de Dios fue humillado por los hombre y a poco tiempo de morir mientras era crucificado decía “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Como hombre Jesús experimentó que si es posible perdonar a quienes nos agreden y nos hieren; y por esa capacidad que tenemos como seres humanos es que él nos demanda en su palabra que debemos perdonarnos los unos a los otros. (Efesios 4:32).

Sin duda alguna su sacrificio nos cambió la historia, pasamos de muerte a vida y nos hizo florecer; si hoy somos libres y damos frutos es gracias a él. Entonces el milagro del perdón nos da la capacidad de perdonar a otros como ya fuimos perdonados y de cambiar sus historias, dándoles la oportunidad de restaurar lo que hicieron, de cambiar sus estilos de vida, de mejorar como seres humanos, de asumir nuevas etapas con madurez y responsabilidad.

Onésimo

Ciertamente Onésimo no había actuado dignamente, pero al encontrarse con Pablo se encontró con el amor de Dios, e inmediatamente experimento perdón y una vida nueva. Tenía la oportunidad de volver a su amo Filemón con otra identidad; tal vez aun trabajaría como esclavo pero ahora también sería un hermano para Filemón, ya que Pablo le pidió en dicha carta que lo tratara como a él mismo (Filemón 1:17).

Pablo movido a misericordia con Onésimo, y sabiendo que probablemente los daños ocasionados por éste habían sido graves; pidió a Filemón que la deuda de Onésimo se la pusiera a él. Tal cual hizo Cristo por nosotros, todo lo que debíamos fue pagado por él en la cruz cuando dijo: “Consumado es” (Juan 19:30), no debemos nada, la deuda fue cancelada, por lo cual nadie nos puede juzgar. Pablo quería que no hubiese deuda pendiente entre Filemón y Onésimo para terminar de restaurar la relación y pudieran seguir adelante, comenzando una nueva relación desde cero.

VI. PORTADORES DE PERDÓN

Lo que hizo nuestro Salvador nos carga con una responsabilidad muy grande; y es que la forma de propagar ese perdón que él nos dio a nosotros es perdonando a otros, no hay otra forma. Si predicamos a Cristo, tenemos que hablar de amor, y si hablamos de amor, tenemos que hablar de perdón; y ¿cómo hablar de perdón y no vivirlo? ¿Cómo tendríamos credibilidad ante los demás si no padecemos en carne propia lo que predicamos?

El evangelio de hoy se trata del perdón, se trata de restaurar vidas y cambiar historias. El mundo está necesitado de hombre y mujeres que muestren con sus hechos lo que predican, y esa tarea la cumplió Cristo a la perfección mientras estuvo en la tierra, ahora él cuenta con cada uno de sus hijos para que su obra transcienda a toda la humanidad, demostrándoles que no solo hablamos de perdón sino que también podemos perdonarnos los unos a los otros.

Con la mejor de las intenciones Pablo deja esta encomienda a Filemón y le asegura que era digno de confianza, y que estaba convencido que él sabia cumplir con lo que se le había pedido y mucho más. No solo porque Pablo le conocía y sabía que Filemón era un hombre amoroso y de fe (Filemón 1:5); sino porque también era un hombre obediente y tenía la capacidad de perdonar como había sido perdonado.

CONCLUSIÓN

Aquel que cambió la historia de nuestras vidas lo hizo a través del perdón. Estábamos muertos en nuestros pecados, éramos esclavos, secos y sin frutos; muy probablemente nadie hubiese dado ni un centavo por nosotros. Pero Jesús nos abrazó con su perdón y borró toda deuda del pasado. No para que hoy nosotros nos reusemos a perdonar a quienes nos fallan, sino para que su perdón siga marcando a la humanidad. Viviendo lo que predicamos tenemos mayor credibilidad y aceptación.

Ciertamente perdonar no parece un acto sencillo, debido a que ha causado algunas heridas y tal vez daños irreparables que quedaran grabados en tus recuerdos; pero no olvidemos que es posible ya que Dios a través de su amor nos capacitó para esto, perdonándonos a nosotros primero. Si gustas puedes hablarle tu alma y decirle que perdonar es una decisión que tomas muy a pesar de las heridas, pues tu Dios es grande y poderoso para sanarlas.

Dios confía en ti para esta misión; te considera capaz de perdonar y espera que como hijo suyo seas amoroso y obediente a su palabra. También espera de nosotros que hagamos más de lo que se nos pide; no solo que perdonemos las ofensas de otros, sino que también le reconozcamos como hermanos, les amemos, que convivamos aún más unidos en el Señor, y que le recibamos como si estuviéramos recibiendo al Señor mismo. Recuerda que perdonando tú mismo serás libre, y puedes cambiar el rumbo de la historia a esa persona que te falló, así como Dios cambió la tuya.

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