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Por poco me persuades a ser cristiano

Evangelio de Hoy.. Predicas Cristianas

Predicas Cristianas – Texto Biblico: Hechos 25:13-27; 26:24-32

INTRODUCCIÓN:

El adverbio de cantidad “por poco” es muy usado para mostrar la frustración de no haber alcanzando algo, o también la satisfacción de que algo no haya sucedido. Es por eso que a veces usted puede oír: “Por poco me dan el trabajo”. Pero el asunto es que no lo consiguió. Otros dicen: “Por poco nos casamos”.

Pero la verdad es que no se casaron. El que busca dinero sin mucho esfuerzo, dice: “Por poco me gané la lotería”. Pero resulta que el número se lo sacó otra persona. Y qué hay de aquellos que dicen: “Por poco tuve un accidente”. Qué bueno que no lo tuvo. Otros con frecuencia dicen: “Por poco me agarra la migra”. Bueno, menos mal que salió ileso.

Algunos, ante cierta relación, dicen: “Por poco lo arruino todo”. Hizo bien en no arruinarlo. Y así se dan a cada momento situaciones donde este adverbio o nos salva o nos arruina. El rey Agripa dijo: “Por poco me persuades a ser cristiano”, lo cual puso en evidencia que aunque fue impresionado, y a lo mejor movido de su asiento, al final no conoció al Cristo con el que fue confrontado. “Por poco” es una cantidad incompleta. En las matemáticas divinas esta cantidad no cuenta.

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No basta estar tan cerca de la salvación y al final perderse.

En el infierno habrá mucha gente que “por poco” fue salvada, como el caso del joven rico. Aunque vino con muchas cosas correctas, incluyendo la pregunta para su salvación, al final no aceptó las demandas de Jesús. La mujer de Lot por poco se salvó, pero debido a la influencia del mal que ya poseía, se convirtió en estatua de sal.

Lo mismo pasó con el juez Felix. Se espantó al oír de Cristo, pero pospuso la salvación; “por poco” se salvó. Ahora es Agripa, el rey que escuchó con mucha atención a Pablo, pero este hombre prefirió los goces temporales que los eternos. Estuvo a punto de ser persuadido para pasar de “muerte a vida”, tanto así que Pablo le encaró con su propio testimonio (v. 29). Por lo tanto, no viva usted “por poco”, decida hoy vivir por mucho. A la luz de esta historia, consideremos cuál es la más grande tragedia de la vida.

I. QUE ES UNA PENA QUE ALGUIEN VEA TAN CERCA LA PRUEBA DE LA SALVACIÓN Y NO SE CONVENZA

1. “Mandé traer al hombre” (25:17).

Festo tuvo que haber visto muchos hombres que fueron traídos a su presencia para ser enjuiciados por su culpabilidad. Ahora manda a llamar “al hombre”. Pero, ¿cuál era la diferencia que entre este “reo” y los que comúnmente eran traídos delante de estos gobernantes? Bueno, que por más que Festo examinó a Pablo, como lo hizo Pilato con Jesucristo, no encontró falta alguna para condenarle.

Si bien los acusadores traían muchas pruebas y argumentos, ninguna de ellos pudo ser probado. Este gobernador estaba bien informado de cuáles serían los cargos con los que podía imputar a un prisionero, y en el caso de Pablo, ninguno de los presentados aplicaba vers. 18.

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El testimonio de Pablo era una evidencia que exigía un veredicto. Un buen testimonio es la prueba más contundente que el evangelio tiene poder. Los hombres podrán burlarse del trabajo que hacemos; podrán cuestionar la doctrina y la práctica de nuestra fe; podrán destruir los argumentos y los lugares donde nos reunimos, pero jamás podrán negar la eficacia del evangelio al ver una vida transformada.

2. “Yo también quisiera oír a ese hombre…” (vers. 22)

Definitivamente Pablo era objeto de gran interés de parte de las autoridades con las que se relacionaba. Algunos tenían el deseo de matarlo, mientras que otros querían oírle. O a Pablo se le odiaba mucho, o se le amaba intensamente. Su carácter y testimonio daba para encontradas pasiones. Pudo ser tratado como una plaga, pero sus acciones decían otra cosa.

Ahora es el rey Agripa que quiere verle. ¿Pero quién era este hombre que quería ver a Pablo? ¿Qué tan parecido era al Felix que también le examinó? Su bisabuelo buscó para matar a Jesús al nacer; el abuelo asesinó a Juan Bautista; y el padre continuó la tradición de sus antecesores mandando a matar a Jacobo e intentar hacerlo con Pedro.

¿Qué se podría esperar de este hombre, quien además estaba casado con su hermana Berenice? Observe el derroche de vanidad con que se presentaron ante Pablo vers. 23. Pero, ¿cómo entró Pablo? Entró en escena como el judío, el pequeño fabricante de tiendas, con las manos encadenadas.

Sin embargo desde el momento que comenzó hablar, dominó la escena. Es verdad que allí había hombres poderosos, pero cuando alguien tiene a Cristo en su corazón, y él dirige su vida, tiene el secreto del poder. ¿A quién temerá, entonces? Aquí hay una prueba irrefutable.

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3. “Ninguna cosa digna… de muerte… ha hecho este hombre” (26:31).

¡Qué reconocimiento! ¡Qué veredicto dio el rey y todos los “principales hombres de la ciudad”! Ya este reconocimiento también lo había dado Festo (25:25). Pablo fue “pesado en balanza” y en todo fue hallado fiel.

Hay algo que debe decirse acá. Si un tribunal humano es capaz de fallar a favor del acusado, debido al testimonio donde no encuentran vestigios de culpabilidad, cuánto más será estar delante del tribunal de Cristo donde le diría con todo gozo: “Bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré”.

Acerca Julio Ruiz

Julio Ruiz
Pastor de Iglesia Bautista Ambiente de Gracia en la ciudad de Burke, Virginia, en los Estados Unidos, con 42 años de experiencia de los cuales 22 los dedicó en Venezuela, su país de origen. Licenciado en Teología y ha estudiado algunas cursos para su maestría en Canadá.

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