Predicas Cristianas - El costo de seguir a Jesús

El costo de seguir a Jesús

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas

Evangelio de Hoy.. evangelio del Dia: Marcos 10:17-25 

Introducción

No cabe duda alguna, que cada uno de los que estamos aquí reunidos aceptamos que somos pecadores, y que somos salvos únicamente por obra y gracia de Dios. Pero la dificultad que enfrentaremos es que según nos acomodamos en nuestra salvación, entonces paulatinamente dejamos de pensar más en Dios, y nos enfocamos más en nosotros mismos.

Son en momentos como esos que pensamos que vamos a dejar de necesitar de Dios, y dependemos más de nuestra propia capacidad que en Dios. Son en momentos como esos que dejamos de depender de Dios, y confiamos más en nuestras capacidades humanas y nuestro juicio. Dejamos de depender de Dios, y nos dejamos llevar por nuestro orgullo y arrogancia. Pero, ¿es esto lo que Dios espera de nosotros? Pasemos ahora a la palabra de Dios.

Desarrollo

Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. En este punto de la historia Jesús había empezado a hacer milagros, y su admiración crecía a diario.

Esto es algo que encontramos bien declarado en Marcos 7:36-37 cuando Él le habló a los discípulos: «Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban. 37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar

Tampoco podemos olvidar como le dio de comer a cuatro mil como aparece en Marcos 8:5-9 cuando leemos «Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete. 6 Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud. 7 Tenían también unos pocos pececillos; y los bendijo, y mandó que también los pusiesen delante. 8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de los pedazos que habían sobrado, siete canastas. 9 Eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió

No seguiremos mencionando todos los testimonios y milagros que Jesús había hecho, ya que pienso que todos tienen una buena idea de que con estos dos sencillos ejemplos que les expuse, lo que Jesús estaba haciendo era revelandole al pueblo quien Él era.

Jesús se les estaba presentando como el hijo de Dios. Es por este mismo motivo por el cual observamos que este joven le surgió al encuentro y le dijo “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Así que con esto en cuenta continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.

Diferencia entre este hombre y muchos de nosotros

Cuando reflexionamos en lo que estaba aconteciendo en estos versículos, pienso que todos podemos entrar en razón de que no se encuentra mucha diferencia entre este hombre y muchos de nosotros aquí reunidos. Menciono esto porque como podemos apreciar, que había una gran premura en lo que emprendía.

La palabra nos dice que se aproximó corriendo hacia Jesús. Esto nos indica que él estaba deseoso de saber cómo podría lograr la bendición que sólo Jesús le podía brindar, que él estaba anhelando entender cómo podía alcanzar la vida eterna. En realidad nosotros no somos muy distintos a este hombre.

Menciono esto porque cuando inicialmente nos dirigimos a los pies de Jesús, estamos anhelantes, estamos deseosos de saber, estamos inquietos por comprender más y más. En muchos momentos nosotros procedemos tal como hizo él, nosotros corremos hacia Jesús.

Muchos le llaman a esto el primer amor, y esto es algo excesivamente hermoso. Pero el dilema esta en lo que acontece posteriormente. El problema comienza a manifestarse cuando nos adecuamos de tal manera en nuestra salvación, que olvidamos de necesitar de Dios para muchas cosas.

Cuestionando a Jesús

Como podemos observar visiblemente en estos versículos; este hombre le cuestiona a Jesús lo que debería realizar para heredar la vida eterna, y es aquí donde se comienza a poner buena la cosa. Digo que es aquí donde se pone buena la cosa porque aquí Jesús da a entender claramente a este hombre y a todos nosotros que para obtener la vida eterna se requiere mucho mas de solo acoplarse a la ley.

Jesús comienza diciéndole que debe seguir los diez mandamientos, a lo que este hombre precipitadamente respondió, que esto era aquello que había realizado en todo su existir. En otras palabras, semejante a todos los que estamos aquí, este hombre sabía muy bien la diferencia entre el bien y el mal; tal como todos nosotros aquí, este hombre, había sido enseñado de tal manera que cumplía las leyes de Dios.

Todos aquí entendemos los diez mandamientos y comprendemos que son la ley de Dios, pero estar al tanto de ellas no es suficiente. Solo seguir los diez mandamientos no es lo idóneo. Ahora, con el afán de parar aquí por un corto instante y hacer una puntualización. Yo no estoy diciendo que no debemos acatarnos a los diez mandamientos. Es más, debemos tenerlos memorizados, pero esto solamente no es lo suficiente. Permítanme demostrárselo de otra forma.

Sin esperanza alguna de la salvación

Es lo mismo que los miles de personas que existen en el mundo en estos momentos que están desorientados y sin esperanza alguna de la salvación. Estoy seguro que todos aquí sabemos de alguien que no quiere aceptar a Jesús como su Señor y Salvador personal, y las justificaciones siempre son las mismas, cosas como: «Yo no hago mal.” “yo no mato, yo no robo.” “Yo mantengo los diez mandamientos, así que Dios y yo no tenemos problemas.» ¿Ha escuchado alguien esto o cosas semejantes alguna vez? Estoy seguro que todos nosotros lo hemos escuchado.

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