Predicas Cristianas.. Las Buenas Obras

Las Buenas Obras

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas

Introducción

Hay algunas cosas de nuestra vida que me gustaría que revisemos, ya que no se trata de saber lo que el Señor pide, desea, y tiene para nosotros. Sino que lo importante es saber qué estamos haciendo para hacer todas las cosas bien conforme a la Palabra de Dios y recibir las bendiciones. Pues cuando confrontamos nuestra realidad con ésta, es cuando podemos ver nuestra verdadera condición espiritual.

Y lo otro que debemos considerar es lo que nos sucede cuando se nos dice que no estamos haciendo las cosas bien. Es decir, ¿qué sucede en nuestro interior cuando se nos supervisa? Hago esta pregunta porque muchas veces nos molesta que el pastor o un hermano nos muestre que no estamos haciendo bien las cosas. Se nos olvida que la palabra de Dios nos dice que el Señor mismo mantiene una constante supervisión de nuestra vida humana y espiritual (Proverbios 15:3).

El poder de Dios

En 2 Corintios 9:8 leemos: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”.

Vemos allí que Dios provee lo suficiente para todas las cosas, y lo hace abundantemente, para las buenas obras. Es decir, que para las cosas normales, para nuestras necesidades. El Señor provee lo suficiente, pero que para las buenas obras Él provee abundantemente. Cuando te ocupas de las cosas, de tus necesidades, tendrás lo suficiente. Pues, “no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”. Salmos 37:25.

Las buenas obras

Pero cuando te ocupas de las buenas obras, de hacer las cosas como el Señor nos manda en Su palabra, se suelta sobre tu vida la abundancia de parte de Dios. Es decir que cuando utilizas tu tiempo en ocuparte de las cosas normales, tendrás lo suficiente. Pero cuando lo haces para las buenas obras y para cumplir con los mandatos del Señor, tendrás abundancia de bendiciones y de buenas obras.

El ocuparnos de las cosas nos mantendrá siempre en el nivel de lo suficiente. Pero el ocuparnos de las buenas obras nos elevará al nivel de abundancia. Entonces, presta atención al uso de tu tiempo y tus recursos.

Prepárate, como buen discípulo de Cristo, para dedicar tu vida y tus recursos a las buenas obras, sabiendo que…

en toda labor hay fruto; Mas las vanas palabras de los labios empobrecen. Las riquezas de los sabios son su corona; Pero la insensatez de los necios es infatuaciónProverbios 14:23-24, y no te quedes simplemente ocupándote de las cosas que nada te aprovecharán.

Actuar sabiamente

El Señor nos está llamando a que actuemos sabiamente, pues son éstos los que logran Sus bendiciones. Y estas riquezas espirituales son su corona, por lo que debemos saber que crecer espiritualmente es un proceso y no un evento.

Muy pocos confían su crecimiento espiritual a un proceso que viene de la mano del Señor. Es decir, a un verdadero comportamiento cristiano. Sin embargo, cuando confiamos plenamente en Dios, entonces  verdaderamente prosperaremos.

El problema esta en que no todos están dispuestos a someterse a este proceso sabio de crecimiento. No están dispuestos, porque eso implica la fidelidad a Dios también en lo material. En otras palabras, entregándole a Dios nuestras primicias, diezmos y ofrendas. Pero haciéndolo con alegría de corazón (2 Corintios 9:7; 10-11).

El cristiano es quien determina el nivel espiritual en el que va a vivir

Somos nosotros mismos los que  debemos determinar en qué nivel espiritual viviremos, y ser buenos mayordomos de lo que Dios nos entrega. No podemos permitir que nuestra nivel espiritual sea determinado por los ingresos que tenemos. Parte del crecimiento espiritual es aprender a ser buenos mayordomos de nuestros recursos. Hay cristianos que gastan todo lo que ingresan en el hogar, sin importar cuánto sea y sin someterlo al proceso de Dios. Es decir, que su nivel económico está determinado por sus ingresos, y es por eso nunca les queda nada para ahorrar.

Traicionarnos a nosotros mismo

Cada vez que nos establecemos metas y planes, y nos apartamos de ellos sin que Dios nos lo indique, nos estamos traicionando a nosotros mismos. ¿Uds saben que cuando uno analiza las distintas situaciones, es llamativo ver como hay tantos cristianos que ni siquiera cumplen con lo que ellos mismos se han propuesto llevar adelante?

Debemos saber que aun cuando haya un evento, si no hay un proceso de Dios para poder aprovecharlo, se desperdiciará y no traerá crecimiento (Hageo 1:6).

Con la sabiduría de Dios

Pero si con la sabiduría de Dios, bajo su perfecta guía y obediencia, nos sometemos a un proceso de crecimiento. Bjo la guía del Señor, lograremos crecer, aun sin un evento especial, y si algún evento llegara a suceder, no caerá en saco roto, sino que acelerará el crecimiento.

Pero para lograr todo esto es necesario tener un fundamento adecuado. Es decir, hay que vivir “atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna1 Timoteo 6:19. Ya que el desarrollo de una vida próspera, no comienza con lo que haces sino con lo que crees.

Lo que tu crees verdaderamente es lo que te impulsa a actuar de determinada manera, y es así que cuando crees que los principios de la palabra de Dios son imprescindibles para una vida victoriosa, no mezquinas esfuerzo en aplicarlos. Es decir, en poner el fundamento correcto.

Un buen fundamento

Cuando atesoras un buen fundamento te preparas correctamente para lo porvenir, y esto te aleja la ansiedad de tu vida. Porque venga lo que venga a ella, tiene fundamentos sólidos para soportarlo. Esto lo hago no porque lo diga el pastor, sino… “porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día2 Timoteo 1:12.

Contar con un buen fundamento es lo que nos permitirá aliviar la presión en la vida, porque ante una dificultad estaremos preparados para responder conforme a la palabra de Dios. Con la palabra de Dios hacemos que se minimice la incertidumbre del futuro. ¿Por qué? Porque cuando este llegue, nos encontraremos en condiciones espirituales aptas para esa etapa que nos toca vivir.