Predicas Cristianas... Una visión en el ministerio

Visión en el ministerio

Predicas Cristianas

DONDE NO HAY VISIÓN NO HAY CAMINO DEFINIDO

En Juan 14:5 encontramos un ejemplo claro de lo que acabamos de hacer referencia. Jesús le dice a sus Discípulos en una forma afirmativa, “sabéis a donde voy, sabéis el camino”, Tomás expresó en una forma interrogante y razonable: “Señor no sabemos a dónde vas; ¿Cómo pues podemos saber el camino?”. Es decir: “Señor muéstranos a dónde vas y conoceremos el camino”. Jesús inmediatamente en la respuesta que les da a sus discípulos, les mostró al Padre como la meta y se mostró a Él como el camino.

Observando con precisión el pasaje podemos entender una gran verdad, que sin una meta no hay camino definido, Tomás le dijo a Jesús “…muéstranos a dónde vas y conoceremos el camino”. Esto indica que un individuo que tenga la intención de salir pero sin tener una meta, un destino, o un punto de llegada nunca tendrá un camino definido; cualquier camino le sirve. Alguien dijo que lo importante no es tener un punto de salida sino tener un punto de llegada.

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Un Ministro debe estar seguro hacia dónde se dirige, cuál es su rumbo, y estando claro en esto tener una dirección precisa para así poder dirigir a otros. Jesús en Juan 8:14 dijo: “Yo sé de dónde vengo y sé a dónde voy”, esta debe ser la percepción de un Ministro, por lo menos saber a dónde va o hacia dónde se dirige. De no ser así, sería un nómada, ambulante, un ente sin destino.

DONDE NO HAY VISIÓN LAS COSAS SE HACEN AL AZAR, A TIENTAS, A LA AVENTURA, SIN OBJETIVIDAD.

Estar en el Ministerio sin visión es como tirar golpes al aire, Dios no quiere personas que estén en el Ministerio trabajando a la aventura, Él quiere personas con objetividad, con precisión, claros y seguros de lo que están haciendo y a lo que fueron llamados.

Pablo en Filipenses 3:14 dijo: “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento

  • Proseguir: Este término del griego indica: seguir con intensidad en una forma presurosa sin desviar el rumbo. El proseguir tiene que ver con el avanzar en las directrices que el Espíritu Santo nos da para alcanzar un objetivo.
  • La meta: Es el propósito relativo a la visión.
  • El premio: Es el galardón,
  • El supremo llamamiento: Viene siendo el Ministerio.

Pablo estaba claro del premio que iba a recibir, del llamado que había recibido, de la meta (visión) que debía alcanzar y de la misión que debía desarrollar. Todo Ministro debe estar claro en estos cuatro factores que son determinantes en la carrera Ministerial, de no ser así, estás como un barco sin timón, sin rumbo fijo, a la deriva, vives en total perplejidad y así no se dirige un pueblo.

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UN MINISTRO SIN VISIÓN ES UN MINISTRO SIN FUTURO, SIN PORVENIR, VULGARMENTE ES UN VAGO.

Dios no llama a vagos al Ministerio ni llama a la vagancia, Dios es un Dios de propósitos, Él trabaja con objetividad.

En una ocasión Jesús dijo: “Hasta ahora yo trabajo y mi padre trabaja” (Juan 5:17). Tenemos como experiencia y testimonio Bíblico que siempre que Dios llamó a alguien al Ministerio estaba en sus ocupaciones, es decir estaba trabajando y lo llamó para trabajar.

Cuando Dios llamó a Moisés, Elías, Eliseo, David, Samuel, Aarón, Abraham, Josué, Pedro, Andrés, Mateo, Pablo, entre otros; todos ellos estaban trabajando, porque Dios no llama ni a vagos al Ministerio, ni a estar en la vagancia en el Ministerio.

Yo soy de los que creo que una persona que haya sido un vago, negligente, e irresponsable en lo secular, así será en lo espiritual, por causa de tener un carácter formado en la vagancia.

Como Maestro lo afirmo categóricamente sin vacilar, que así de vago como es el Ministro así será la Iglesia o quien lo sigue.

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Una Iglesia que esté siendo dirigida por un hombre que no tenga visión, entra en el terreno de la vagancia, de la rutina, del cansancio espiritual, del aburrimiento, del descuido, el abandono; hasta llegar a la destrucción. Este nunca ha sido el propósito de Dios. Él constituyó Ministros capacitándolos de poder, autoridad y señorío, entregándoles una visión que encierra sus propósitos para ser impartida a un pueblo, es decir su Iglesia, y poder así alcanzar uno de sus objetivos primordiales que es rescatar los valores principales del reino que es la raza humana.

Un hombre si visión entra en el campo del hastío, lo cual es producto de la falta de visión y misión, hasta el punto, que puedes estar móvil dentro de la Iglesia haciendo la obra de Dios y sentirte cansado de lo mismo.

El hastío no se da por la falta de actividad, sino por falta de visión y misión, una vida sin la visión y la misión de Dios, se vuelve: tediosa, aburrida, fastidiosa, latosa, repetitiva, monótona, sin interés, rutinaria, común. ///Siempre lo mismo///. Reitero, por el hastío el pueblo entra en el terreno de la vagancia, el descuido, el abandono, y el cansancio espiritual; llevándolo fácilmente a un mundo de delincuencia.

DONDE NO HAY VISIÓN, NO HAY DIRECCIÓN SABIA.

Proverbios 11:14 dice: “Donde no hay dirección sabia, el pueblo perece, cae, se destruye”.

En lo personal creo y con toda seguridad lo afirmo, cuando no se tiene visión sólo se vive del pasado junto con las desilusiones y fracasos del presente. Por lo tanto la visión es la clave para tener éxito en el futuro.

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