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Propósitos de la autoridad

Predicas Cristianas

PROPÓSITOS DE LA AUTORIDAD- LA AUTORIDAD DE LA PALABRA- LA AUTORIDAD DEL NOMBRE DE JESÚS

Existen tres propósitos fundamentales por los cuales se delega autoridad:

a) Para establecer el orden disciplinario y acabar con el desorden y la anarquía. (Mateo 18:15-18)

En el relato de la creación se registra que Dios le hablo a la tierra por cinco días consecutivos, pero al sexto día le hablo fue al hombre y le delego autoridad sobre la tierra, desde ese día Dios no le ha hablado más a la tierra, porque es el hombre quien tiene que ejercer autoridad sobre ella. Dios ordenó las cosas en la tierra y le delego al hombre autoridad para que mantuviera el orden. Indica que un hombre sin autoridad es un desorden y causa desorden.

El hombre con la autoridad que Dios ha delegado sobre él tiene poder para tener control y dominio de las catástrofes que se producen en la tierra, por esta causa Elías oro para que no lloviera y no llovió, y para que lloviera y llovió. Josué oro para que el sol se detuviera y se detuvo el globo terráqueo a la voz de la autoridad que Dios delego sobre un hombre.

Proverbios dice: “Que un pueblo sin visión, se desenfrena”. Donde no hay quien reciba la visión de Dios – que viene siendo su propósito – no hay quien ejerza autoridad. Donde no se ejerce autoridad no hay obediencia, donde no hay obediencia no hay sujeción, donde no hay sujeción no hay sumisión, donde no hay sumisión reina la anarquía y la rebeldía entrando en un desorden moral y espiritual.

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Uno de los graves problemas que tuvo la nación de Israel fue que Josué no se encargó de preparar líderes. Cuando Josué murió el pueblo se desenfrenó, porque no había un líder en quien colocar la visión y delegar autoridad.

Por eso es que en nuestra Iglesia necesitamos hombres con autoridad, que conozcan el sistema, y la ejerzan de esta forma se acaba con la anarquía y el libertinaje dentro de la Iglesia.

Tenemos el ejemplo claro de la Iglesia de los Corintios, donde por falta de visión y de autoridad reinó la anarquía, la división, la confusión, y el desorden, tanto moral como espiritual. Pablo estuvo con los Corintios dieciocho meses, mientras fundaba la Iglesia (Hechos.18:7-11), luego se fue y dejó a Apolo encargado de ella (Hechos 19:1), Apolo se negó a quedarse en ella (1ª Corintios 16:12).

Después de Apolo vino Pedro, quien estuvo entre los Corintios por muy corto tiempo (1ª Corintios 1:12); pero, ninguno de estos líderes estuvo en una forma definitiva y concreta sino en forma parcial y ocasional. Por esta causa la Iglesia era dirigida por cartas que el Apóstol Pablo escribía debido a las informaciones que recibía de Estéfanas, Fortunato, Acaico y los de Cleo (1ª Corintios 1:11; 1ª Corintios 16. 17).

Y por cartas que la Iglesia enviaba a Pablo (1ª Corintios 7:11). De esta forma se dirigió la Iglesia de los Corintios, nunca tuvo un líder al frente y, por ende, nunca tuvo una visión y no hubo quien ejerciera autoridad, por esta causa reinó la anarquía y el desorden tanto espiritual como moral.

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Esto indica que donde no hay visión ni autoridad, no hay dirección ni sometimiento, y donde no existen tales cosas el pueblo se desenfrena y entra en la rebeldía.

b) Para desatar el poder de Dios y establecer el Reino de los cielos. Lucas 10:19.

Debemos entender que la autoridad que tenemos se debe al poder que recibimos, y el poder que recibimos se desata por la autoridad que tenemos. Nadie puede desatar el poder del Espíritu Santo sino es a través de la autoridad delegada de parte de Dios. Cuando conceptualizamos qué es autoridad, dijimos que es el derecho legal que Dios nos ha dado para desatar su poder y ejercer dominio sobre algo o alguien en la tierra.

Una cosa es el poder y otra cosa es la autoridad. Por esta causa yo difiero de muchos predicadores que alegan que Jesús le quitó el poder al diablo cuando lo venció: eso es totalmente falso. El diablo tiene un poder devorador, destructor y violento: “Mata, hurta, y destruye”. (Juan 10:10.) Un poder que ni Dios se lo puede quitar, es un poder inherente. Es tanto el poder que Satanás tiene, que se necesita un poder como el del Espíritu Santo para contrarrestar sus obras producto de su poder.

Cuando Jesús vino a la tierra, lo que le quitó al diablo fue la autoridad que Adán le delegó en el Huerto del Edén, y fue esa la autoridad que Satanás utilizó para desatar su poder; esto indica que Satanás sigue teniendo poder, lo que no tiene es autoridad para desatar su poder, a menos que se la deleguemos.

Por esta causa es importante conocer todo lo que tiene que ver con autoridad en cuanto a su sistema, para ejercerla con propiedad, y así desatar los poderes de Dios que están en nosotros y alcanzar los objetivos para su Reino.

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c) Para mantener la unidad del cuerpo.

Si en una institución – sea cual sea – no se conocen ni se toman en cuenta los principios de autoridad, no podrá reinar la unidad.

En la Iglesia como cuerpo, y en la familia como componente de la Iglesia, Dios constituyó autoridades que se deben respetar en forma recíproca. Donde no se toma en cuenta la autoridad y no hay respeto ni sujeción, reina la anarquía, la rebelión, la indisciplina y la autocracia, rompiendo así los principios de unidad.

La Palabra y su autoridad intrínseca.

La autoridad es propiedad de la Palabra, es parte de su naturaleza, de su ser, es algo inherente en ella. Hablar de la Palabras es hablar de la autoridad y viceversa. Nunca se podrá ejercer autoridad sin tomar en cuenta la Palabra. El no someterse a la palabra es rebelarse en contra de su autoridad. La Palabra es y refleja la autoridad de Dios.

Acerca Jose R. Hernandez

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José R. Hernández; educación cristiana: Licenciatura en Teología, y Maestría en Teología. Fundador de Nuevo Pacto Corporation, dba. "Ministerio El Nuevo Pacto" en el año 1999.

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