Predicas Cristianas.. Esa sangre preciosa

Esa sangre preciosa

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas

Introducción

El plan de salvación de Dios está basado en la sangre de Cristo. Pues no era suficiente sólo la obediencia de Jesús, sino que era necesaria su obediencia hasta la muerte en la cruz. Debía derramar su sangre, y si no lo hubiera hecho el plan de salvación no hubiera estado completo. De manera que todo lo que tenemos, y todo lo que podemos llegar a ser en Cristo está basado en la sangre que fue derramada por nosotros.

Frente a esto, no podemos dudar que la sangre de Jesucristo es el regalo más valioso que el Padre le ha dado a su iglesia. Sin embargo, son pocos los cristianos que entienden realmente su valor.

Los cristianos cantan sobre el poder de la sangre diciendo: «Hay poder, poder, sin igual poder, en la sangre de Jesús.» Pero la realidad nos muestra que la mayoría de los creyentes rara vez entran en el poder de esa sangre. Y es sencillamente porque no comprendemos el tremendo significado que esta sangre tiene, y simplemente clamamos a ella como si fuera una fórmula mágica de protección sin poder explicar su gloria y beneficios.

Predicas Cristianas… Texto Biblico

Apocalipsis 12:10-11 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.

La sangre

Cuando los Israelitas estaban cautivos en Egipto, la última plaga fue la muerte de los primogénitos. Pero no fue porque el hecho de ser Israelitas por lo que el ángel de la muerte no entró a sus casas, sino que lo único que lo detuvo, fue la sangre puesta en los dinteles de las puertas.

“La sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis, veré la sangre y pasaré de largo entre vosotros, y no habrá entre vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto” Éxodo 12:13

Y no es el hecho de ser cristiano lo que te salva, es el hecho de entender el poder de la sangre de Jesús.

Como cristianos y como iglesia hemos descuidado, y quizás hasta menospreciamos el poder de la sangre de Cristo. Muchos la ven como algo que sirvió para perdonar nuestros pecados hace más de dos mil años en la cruz. Lo vemos como algo que pasó, y que no tiene una aplicación para nuestros días.

Como ya hemos recibido el beneficio de la salvación, no hemos notado que la sangre de Jesús se aplica y nos sirve hoy. De manera que así como la sangre física corre en el cuerpo y lo mantiene vivo, la sangre de Jesús es la responsable de mantenernos espiritualmente vivos.

La sangre de Jesús fue derramada por nosotros

La sangre de Jesús fue derramada por nosotros siete veces, donde debemos tener en cuenta que siete en la Biblia es número de plenitud, de perfección, que no hace falta nada más, y de igual manera no hay nada que la sangre de Cristo no cubra.

Es así que ofendemos a Dios cuando queremos hacer un sacrificio derramando parte de nuestra sangre para limpiar nuestros pecados. Las personas que sangran de rodillas piensa que de alguna manera Dios le dirá que eso es agradable, y les va a recompensar por su acción. Pero están equivocadas porque les están ofendiendo a Dios. Le está diciendo “la sangre de Cristo derramada en la cruz no pudo hacer nada con mis pecados, sin importar cuán perfecto fue el sacrificio de Jesucristo, de manera que yo creo que necesito hacer algo por mis propios pecados”.

Dios no quiere sacrificios de hombre, no quiere que seamos religiosos sino que entendamos que debemos estar bajo la sangre preciosa del Cordero de Dios, para que el Padre no vea nuestra carnalidad, sino la sangre que fue derramada en la cruz.

En el Getsemaní

“se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” Lucas 22:43-44

Al estar con la angustia de haber tomado sobre si la presión del pecado de toda la humanidad, la angustia de tomar nuestras rebeldías, pecados, la maldad de la humanidad, del que asesina, del que viola, de aquel que hace pedazos a otro ser humano incitándolo al alcohol, o la droga, o la prostitución, o cualquier pecado.

Asumió el peso de los pecados

Al asumir el peso de esos pecados como si Él mismo los hubiese cometido, aunque Él no pecó, oraba a su Padre, comienza a sudar y su sudor se transforma en gotas de sangre, y esto es que el castigo de nuestra paz que fue sobre Él, con esa agonía estaba pagando por nuestra paz, estaba pagando el precio más alto que alguien pueda pagar para que no vivamos en aflicción.

Y “Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado” Marcos 15:15. Su espalda fue azotada, herida, y sangró para que el Padre garantizara que nunca nos abandonará. Las personas pueden prometernos que nunca nos dejarán y que nos apoyarán, pero si se hace algo que no les desagrada dan la espalda al amigo.