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Avanzando hacia la Meta

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Tema: Avanzando hacia la Meta. No te des por vencido                                              

Introducción

Quiero recordarles que Dios no estableció su iglesia para la supervivencia, sino para que crezca y se desarrolle regia y triunfante. La iglesia son las manos y los pies de Dios en la tierra. Es su fuerza de choque. Su ejército de avanzada. Su equipo ganador. Y para que la iglesia logre alcanzar nuevas metas, debe asumir nuevos desafíos, estar dispuesta a hacer lo que otros no quieren hacer, y enfrentar todo tipo de obstáculos para llegar donde otros no se atreven llegar.

Nunca olvidemos que en el reino de Dios al cual fuimos llamados, la cuestión no es tener suerte, sino pagar el precio.

Hoy vuelvo usar la experiencia del gran líder Nehemías, un hombre a quien Dios levantó para que asumiera la gran tarea de reconstruir los muros y reparar las puertas de la ciudad de Jerusalén.

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La semana pasada les hablé de que Nehemías nos enseña que los que avanzan hacia la meta: asumen misiones imposibles; confían en las promesas de Dios y enfrentan la oposición con fe y valentía.

Hoy quiero continuar esta serie, usando los primeros nueve versículos del capítulo seis de Nehemías para hablarles de dos principios a tomar en cuenta si queremos seguir avanzando hacia la meta.

Los que avanzan hacia la meta, tienen una visión clara de lo que Dios quiere con ellos. (Nehemías 6:1-4)

Cuando el proyecto de reconstrucción de los muros y las puertas de la ciudad ya estaba a punto de finalizar, Sanbalat y Gesem el árabe, idearon eliminar a Nehemías mediante el engaño y la intriga. Lo citaron al campo de Ono que estaba cerca de la frontera de Samaria, donde gobernaba Sanbalat, para tener una supuesta conferencia de paz, pero Nehemías percibió que sus verdaderos motivos era hacerle daño. Tenderle una emboscada para matarlo.

En cuatro ocasiones dice Nehemías que le enviaron la misma invitación, pero la respuesta contundente que él les dio fue siempre la misma: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.” (Nehemías 6:3). No puedo perder tiempo, estoy ocupado en una gran tarea que no puedo descuidar.

Y encuentro en esta respuesta de Nehemías un principio para avanzar hacia la meta.

Si quiero avanzar hacia la meta, debo tener una visión clara de lo que Dios quiere hacer conmigo y a través de mí. A pesar de que los detractores de Nehemías se burlaban de él y se mofaban de la obra que hacía (Nehemías 4:1-6), este hombre de Dios poseía la inquebrantable convicción de que estaba realizando el trabajo que Dios deseaba que hiciera. Y nada lo detendría, el seguiría avanzando hacia la meta que Dios le trazó.

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Y si nosotros queremos avanzar hacia la meta, debemos tener la misma convicción. Hermanos todo lo que hace en el reino de Dios es una gran obra. No lo minimices más. No te dejes influenciar por los que pretenden desvalorizar tu trabajo. La grandeza de lo que hacemos en el reino de Dios no lo determina la opinión de terceras personas sino Dios mismo, que es en definitiva quien nos tomó en cuenta para que sirviéramos en su reino. David fue menospreciado por Eliab su hermano y por el rey Saúl, pero no por Dios. (1 Samuel 17).

Los que avanzan hacia la meta tienen una visión clara de la grandeza de la obra que hacen para Dios, conocen sus prioridades, y no permiten que nada ni nadie los entretenga y los desvíe de cumplir con la asignación divina.

El Señor Jesucristo nos enseña a tener esa misma convicción. El Señor no permitió que ni satanás, ni la religión organizada de su tiempo, ni el poder político y militar del imperio romano, ni la popularidad, ni las sugerencias de sus discípulos, ni las presiones del pueblo lo movieran de su propósito eterno. Él se mantuvo firme cumpliendo su asignación y en varias ocasiones declaró: Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”. (Juan 6:38).

Los que avanzan hacia la meta, tienen una visión clara de lo que Dios quiere con ellos. No divagan. No tienen sueños irrealizables. Su confianza en el Señor los capacita para sobreponerse a los temores que otros quieren infundirles.

Los que avanzan hacia la meta, renuevan sus fuerzas en el Señor. (Nehemías 6:5-9)

Al no convencer a Nehemías de que se reuniera con ellos en Ono, Sanbalat y los conspiradores usaron la estrategia de calumniar la personalidad de Nehemías.

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Y nos cuenta Nehemías que Sanbalat envió a su criado por quinta vez, pero ahora con una carta abierta llena de acusaciones difamatorias contra él y su pueblo. Lo acusaba de apoyarse en falsos profetas para proclamarse rey de los judíos, y rebelarse abiertamente contra el rey Artajerjes. ¿Qué buscaba Sanbalat con estas calumnias? Empañar la integridad de Nehemías y poner en entredicho los verdaderos motivos e intenciones que tuvo al venir a Jerusalén desde Persia. Buscaba minar la influencia de Nehemías en el pueblo.

Y para sembrar el miedo en Nehemías, Sanbalat le dejó ver que “Ya todo el mundo sabía lo que se decía de él.” (Nehemías 6:6-7). Es que esta gente sabía que el miedo obstaculiza la búsqueda de soluciones, trae mediocridad, embota la creatividad y conlleva al fracaso total. Es por lo que Dios le dice a Josué “no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” (Josué 1:9).

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