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Guerra entre dos reinos

En todo el capítulo 11 de Daniel nos habla la Biblia de una guerra tremenda entre dos reinos. El del Sur y el del Norte. Una guerra tan tremenda como la existente hoy, entre el reino de las tinieblas liderado por Satanás, y el reino de Dios.

Una guerra en la cual todos estamos inmersos, y en la cual el demonio trata de mantenernos enlodados en el pecado, apartándonos del Señor y su obra. Por otro lado esta Dios, que sin mirar sacrificios quiere brindar salvación y vida eterna a todos los que en su Hijo creen (Juan 3:16). Y es por esto que continuamente esta produciendo hechos a nuestro alrededor para guiarnos por el camino correcto, el marcado por su Palabra.

Se levantan contra la iglesia

Vemos actualmente como aquellos que no conocen o aman a Jesús, se levantan en contra de la iglesia del Señor. Y mediante palabras engañosas, con astucias humanas, tratan de apartar a aquellos que no están firmes o tienen a menos el pacto con el Señor. “Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto” (vers. 32a).

Muchos se dejan seducir por los afanes y placeres del mundo. Emplean el tiempo y las cosas que son del Señor según sus propios criterios, sin tener para nada en cuenta la Escritura o las indicaciones que el Señor pudiera entregarles.

Muchos son los que han caído en el engaño y muchos caerán. Pero aún así “El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará” (vers. 32b). Y es por eso que es el Señor quien quiere hablarte para que quites todo aquello que el demonio a puesto sobre tus sentidos espirituales, para que no percibas las señales de Dios que se están manifestando a tu alrededor. Señales que pretenden hacerte ver Su perfecta voluntad a fin de que corrijas tus caminos, y actitudes logrando al fin las bendiciones que tiene dispuestas para ti.

El Señor te esta llamando

El Señor te esta llamando a ti, que le conoces y has podido gustar de su gracia. A ti que has podido ver sus prodigios y milagros. A ti te esta llamando a formar parte de ese pueblo que con conocimientos se esforzará y actuará.

Un pueblo que se esforzará en predicar Su palabra a cada alma y rincón de esta tierra (Mateo 28:16-20). Como también se esforzará para hacer cuanto este a su alcance para servir al Altísimo, sin mirar sus propios sacrificios como tampoco lo miró el Padre al entregar a su Unigénito Hijo.

El pueblo de Dios

Ese pueblo que conoce a su Dios no se quedará con el conocimiento sino que además actuará para defender a su Rey, Jesús. Actuará en esa guerra que se esta librando mediante su oración, empleando sus conocimiento para rebatir toda mentira que el enemigo pretenda establecer para destruir las almas. Sabiendo que: “El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentiraJuan 8:44.

Actuará dejando de lado todos sus afanes, para servir al Dios de la Gracia. Poniendo a Dios realmente en el primer lugar de su vida, y todo estará después de Él. “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).

Conclusión

El mundo y quienes en él están son intelectuales, y por esto necesitan razonar para hallar una explicación a cada suceso. Pero los hijos de Dios somos espirituales, y hemos aprendido a confiar en Él.

Así que como tales, sabemos que más que explicaciones, necesitamos creer. Depositar nuestra fe en lo que el Señor nos dice o muestra, para hacer Su perfecta voluntad. Confiando en que esta es lo mejor que podría sucedernos, a pesar de que muchas veces no podamos comprenderlas.

El Señor quiere que dediquemos nuestro esfuerzo a hacer Su voluntad, reconociéndola a través de nuestros sentidos espirituales, los cuales deberemos ponerlos en sintonía con los hechos que están sucediendo a nuestro alrededor, con las señales que Él está produciendo para llamar nuestra atención a fin de ubicarnos en el lugar correcto y en el tiempo correcto para cumplir nuestra misión en la obra de Dios.

© Ricardo Hernandez. Todos los derechos reservados.

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