Predicas Cristianas.. La motivación de Dios

La motivación de Dios

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Prédicas Cristianas Texto Bíblico:Les dije, pues: vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio.” (Nehemías 2:17)

Prédica de Hoy: La motivación de Dios

Introducción

La motivación de Dios; Dios tiene planes para cada uno de sus hijos. Hay un propósito de Dios para cada persona que es llamada para ser siervo del Señor. Los propósitos de Dios son maravillosos y en cumplirlos hay recompensa del Altísimo. 

El ser llamado y al aceptar ese llamado lleva una gran responsabilidad por parte de cada uno de los que aceptan ese llamado del Señor. Es necesario un compromiso completo de vida para ser parte del ejército de Dios en esta tierra llena de pecado. Es un arduo trabajo que tendrá su recompensa en la eternidad.

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Existen muchos que no aceptan el llamado de Dios y siguen su vida, tal vez cómodos, pero sin cumplir con ese propósito de Dios en sus vidas. Esto es lamentable, porque no importará lo que logremos en esta tierra, desaparecerá algún día. Pero lo que hacemos en el Señor, tiene su recompensa en el cielo.

1) Una vida sin Cristo

Tener una vida sin pensar en Dios nos lleva a un final desastroso. Por mucho que imaginemos, cuando todo lo que nos rodea aparenta ser bueno, el final sin Dios es siempre el mismo. Porque  hay una vida más allá de esta y lo que hagamos en este corto período de tiempo en el que estamos en este mundo, determinará dónde pasaremos en la próxima vida. 

Una vida sin Cristo solo tiene un futuro infeliz. Porque todo lo bueno procede de Dios y si no estamos con Él no podemos tener lo que Él ofrece a nuestra vida. 

a) Muertos (Efesios 2:1)

La palabra de Dios nos dice que estábamos muertos en delitos y pecados. Si alguien se considera bueno, pero comete pecado, está muerto para la vida futura. El pecado es eso que nos separa de Dios, es lo que nos impide obtener esas maravillosas bendiciones del Señor. Si estamos en pecado estamos muertos en ellos y por ellos. 

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Lo contrario a la muerte es la vida, quién puede ofrecernos vida es Dios. El Señor es el creador de todo lo que existe. Cuando no había nada, Dios lo creó todo. Así que si queremos tener vida debemos acercarnos a Dios. Pero para acercarnos a Dios debemos hacerlo en santidad, porque sin ella nadie puede acercarse a Dios.

b) Sin esperanza (Efesios 2:12)

Al estar en Cristo obtenemos algo y esperamos algo. Pero si no tenemos a Cristo ¿qué podemos esperar? No hay esperanza para aquellas almas que voluntariamente deciden rechazar la mano que Dios nos extiende para llevarnos a su presencia.

Tenemos en Dios la esperanza de la vida eterna. Al no estar en Dios esa esperanza desaparece y no queda que esperar más que la muerte, muerte eterna. Dios es justo y nos declara su palabra para que no seamos engañados. La verdad es declarada a la humanidad y queda en cada uno de nosotros decidir si queremos tomar esa ayuda de Dios o seguimos en nuestro camino de perdición.

c) Ciegos (2 Pedro 1:9)

Dios es luz, si no tenemos a Dios en nuestro corazón no tenemos la luz. Al estar en tinieblas caminamos como ciegos, sin ver el camino. Y cuando no veamos el camino terminaremos en el precipicio de la vida muriendo en nuestras tinieblas. 

Por eso es necesaria la luz, para que alcancemos a ver el camino que nos lleva a la vida, para que seamos iluminados por el Señor y caminemos con Él para obtener sus bendiciones y amor eterno. Es posible dejar de ser ciegos cuando la luz viene a nuestra vida para guiarnos hacia toda verdad. Es posible dejar de ser ciego con Cristo en nuestra vida.

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2) El plan de Dios – La motivación de Dios

Pero existe esperanza en Dios, existe vida en Dios y sabemos que Dios es luz. Esas consecuencias de una vida sin Cristo pueden desaparecer cuando venimos humillados delante de Él. Cuando nos cansamos de estar siempre en derrota y queremos tener la victoria sobre las circunstancias, queremos tener victoria sobre la muerte y obtener la vida de Dios en nosotros.

Dios tiene un plan perfecto para cada uno de los seres humanos. Un plan debido a su grandeza. Ese plan es para que obtengamos vida eterna y estemos siempre con Él. 

a) Misericordia eterna (Salmos 100:5)

El plan que Dios preparó para salvarnos lo hizo por su misericordia. No es algo que merecieramos, pero él lo hizo porque tuvo misericordia de toda la humanidad. Esa misericordia nos ha alcanzado y podemos glorificar al Señor por ello.

La misericordia de Dios es eterna, se multiplica cada día sobre nosotros, llenándonos de ella, siendo inundados porque aunque no lo merezcamos, Dios está con nosotros. Para siempre es la misericordia de Dios y se multiplica sobre nuestra vida cada día. Son nuevas las misericordias de Dios cada mañana. 

b) Amor (Efesios 3:19)

Uno de los versículos más conocidos de la biblia es el que se encuentra en Juan 3:16, donde encontramos el mayor ejemplo del amor de Dios, cuando entregó a su hijo unigénito para morir por nuestros pecados, es decir para perdonarnos por medio de su sangre.

El amor de Dios es eterno y no lo podemos comprender a cabalidad con nuestra mente limitada. Un día lo entenderemos, mientras tanto solo gozamos de ese amor. Es tan fuerte que una vez lo conocemos no podemos estar fuera de Él. El amor de Dios nos llena e incluso lo compartimos a los demás porque queremos que todos estén llenos de Él. Es por ese amor de Dios que amamos a los pecadores, para que vengan al conocimiento del Dios verdadero.

c) Bendiciones (Deuteronomio 28:2)

El plan de Dios para la humanidad incluye innumerables bendiciones. Estas bendiciones incluyen la prosperidad, la salud, el hallar gracia ante los demás, largos días en la tierra, la paz y felicidad en todo momento. Las bendiciones que Dios puede enviar sobre nosotros pueden sorprender al mundo, pero para sus hijos sabemos que es parte de esa presencia de Dios.

Las bendiciones de Dios ni siquiera son buscadas por sus hijos, sino que Dios las envía como consecuencia de la obediencia que tengamos a nuestro Padre Celestial. Con Dios podemos recibir bendiciones eternas, producto de estar cerca del Señor, porque con Él están todas las que podamos imaginar. 

3) La respuesta (Nehemías 2:18)

Dios es bueno y su mano está con nosotros cuando le somos fieles y disponemos nuestro corazón a servirle. La vida sin Dios no tiene sentido, pero en el momento que decidimos rendir nuestra vida al Señor, Él viene con toda su gloria y nos hace suyos. Por esto sus bendiciones nos cubren, su amor y misericordia están con nosotros y quienes nos rodean.

Dios nos pide que estemos cerca a Él, que le busquemos de todo corazón, que no dejemos al mundo ni al pecado gobernar sobre nosotros. Dios quiere gobernarnos, pues con Él estaremos seguros, con Él seremos felices.

a) Dios es bueno

Sabemos que Dios es bueno, que su voluntad para nuestra vida nunca será mal. El mundo puede desearnos el mal, el enemigo quiere el mal para nuestra vida, incluso personas que consideramos como amigos podrían desear malas cosas para nosotros. Pero jamás Dios pensará el mal para sus hijos. Dios quiere lo mejor y su voluntad para nuestra vida es buena en gran manera.

b) Levantarse

El Señor desea que la respuesta que tengamos ante sus palabras de bendición es que actuemos. Nuestro actuar debe ser de acuerdo a lo que el Señor nos pida. Él nos dice que nos levantemos. Cuando Jesús hizo milagros muchas veces declaraba a los enfermos que se levantaran. Dejemos de estar en el suelo, pongamos nuestros pies listos para levantarnos y no estar más en oprobio.

El Señor es bueno y no quiere vernos sufriendo, sino a Su lado, caminando hacia el lugar donde Él tiene preparada una fiesta para su pueblo amado.

c) Edificar

Edifiquemos nuestra vida en santidad. El Espíritu Santo está con nosotros para llevarnos lejos en la vida, donde están los radicales, quienes se atreven a luchar contra la corriente del mundo y servir a Dios. 

El Señor nos ayudará a edificar esta vida para Él, su poder, su santidad y su luz nos brindarán esa ayuda para que vivamos para Él.

d) Esfuerzo

Requiere esfuerzo de nuestra parte, el dedicarnos en Dios y su palabra. No podemos estar de brazos cruzados esperando que el Señor nos mueva hacia donde debemos estar, es necesario que nosotros nos levantemos en el poder de Dios y caminemos hacia Él. 

Debemos esforzarnos cada día para acercarnos más al Señor. Debemos permanecer en Él aunque la tierra tiemble, aunque la tormenta arrecie, aunque el sol no salga, nuestra fidelidad debe estar con el Señor siempre. 

Conclusión

La vida sin Dios no tiene sentido, solo nos espera la muerte, el dolor y caminaremos por este mundo siendo ciegos. Pero el plan de Dios está lleno de amor y misericordia para nuestra vida. Aunque no lo merezcamos, Dios quiere que tengamos de sus bendiciones, la mayor de ella la salvación de nuestra alma. 

El plan de Dios es perfecto para nuestra vida y nos habla amorosamente para que vengamos a sus pies, donde estaremos felices. Debemos levantarnos, aceptar esa oferta del Señor y esforzarnos por serle fiel cada día de nuestra vida. Así cuando el Señor regrese con su promesa tendremos vida eterna. 

El plan del Señor se cumplirá a cabalidad, pero los valientes son los que arrebatarán esas promesas de Dios y sus vidas serán llenas de bendiciones sin fin. Dios es bueno y lo mejor lo quiere para sus hijos, seamos sus hijos fieles, seamos valientes, seamos amados del Señor.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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Jose R. Hernández
José R. Hernández; educación cristiana: Maestría en Teología. El Pastor Hernández y su esposa nacieron en Cuba, y son ciudadanos de los Estados Unidos de América.
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