Predicas Cristianas - Las tres bendiciones de Dios

Las tres bendiciones de Dios

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Predicas Cristianas Texto Biblio: Hechos 12:1-16

Introducción

Hoy les quiero hablar sobre el poder de las oraciones. Es lamentable pero muchos de los cristianos ya no recurrimos a la oración para acercarnos a Dios, y cuando lo hacemos es para pedir algo y, además, lo queremos de inmediato. Cual fotografía instantánea. Hay que aclarar que las oraciones son poderosas pero no siempre funcionan al instante.

Las oraciones más poderosas vienen del corazón de los cristianos que se acercan a Dios con un corazón noble y humilde, de un servidor fiel a sus mandamientos. Las oraciones hechas al Padre hacen que tres grandes bendiciones de su mano se emanen sobre nuestra vida. Veamos cuales son.

Herodes

El rey Herodes fue mezquino y busco a toda costa acabar con los cristianos, bien leemos en los versículos que estamos estudiando: “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. 3 Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.” (verss. 1-2)

Si repasamos un poco podemos notar la lucha incansable entre el bien y el mal, vemos a este rey representando los poderes del demonio y a los cristianos peleando en nombre de Dios y de la fe. En el mismo texto continua, “Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.”

Está claro como el rey tenía planeado asesinar al apóstol Pedro y para ello tomó las precauciones pertinente, asegurando a Pedro de tal modo que no pudiera huir de sus captores. Se previno de tal modo, con tantos soldados, porque ya antes Pedro había logrado zafarse de sus captores (Hechos 5:17-20). El rey tenía bien preparado todo para asestar su muerte, sin embargo, en la mente de los cristianos primitivo esto aún no estaba planeado.

El enemigo de la Iglesia

Si repasamos por nuestro texto de estudio podemos notar que el enemigo de la Iglesia cristiana de entonces es el mismo de ahora, y no existen grandes diferencias notables entre lo que pasaba entonces y lo que sucede ahora. El demonio sigue odiando a la Iglesia y sigue buscando destruir a los cristianos que predican la Palabra de Dios. Herodes por entonces buscaba acabar con los cristianos y lo mismo pasa ahora con las falsas doctrinas y las sectas.

Ahora para ayudarnos como cristianos y mantener viva la doctrina de Nuestro Señor basta con hacer oración para que se emanen tres bendiciones sobre nosotros. Y digo que con la oración basta porque Cristo lo dijo y lo podemos leer en Juan 14:13 cuando leemos “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”

La primera bendición (verss. 5-6)

Es la bendición de la paz. Pedro se encontraba durmiendo, tenía la bendición de la paz gracias a la oración que él hacía siempre a el Señor y que también hacía la Iglesia cristiana. Él se hallaba tranquilo porque de antemano había puesto su vida en manos de Dios, él sabía que no estaba en el poder de los soldados ni del rey la extinción de su vida.

La bendición de los hermanos era tan poderosa, que se extendía hasta la prisión de Pedro. Así es nuestra vida, cuando hacemos oración se emana la paz sobre todos nuestros hermanos.

La segunda bendición (verss. 6-11)

Es la liberación. A pesar de todos los intentos por evitar que Pedro escapara a la muerte el apóstol de Cristo fue liberado. ¿Cómo fue posible esto? No debemos sorprendernos ya bien lo dice Lucas 18:27Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.” Hermanos, para el Señor no hay imposible, el todo lo puede, el todo lo sabe, a sus designios nada se escapa y no hay fuerza humana que pueda derrotarle ni oponérsele.

La tercera de las bendiciones (verss. 12-16)

Dios no da con la oración que elevamos para Él, y en su nombre, es aquella que permite el surgimiento de los milagros. Lo que sucedió en este instante solo puede ser descrito como un milagro.

Esto no es otra cosa que el poder milagroso de la oración. Ellos no podían creer lo que veían, habían hecho oración pero jamás creyeron que Dios atendería inmediatamente a auxiliar a Pedro y liberarlo.

Conclusión

Ya para despedirme sólo quiero recordar que no debemos menospreciar el poder de la oración en nuestras vidas. No debemos olvidar elevar oraciones a Dios con una voz humilde y servil como los cristianos que oraron por Pedro.

Elevemos oraciones no sólo para pedir o rogar, también hagámoslo para agradecer la comida, el trabajo y la familia. La salud y por la Iglesia misma. Sólo así Dios emanara estas tres bendiciones sobre nuestras vidas.

© Francisco Hernández. Todos los derechos reservados.

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