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El sufrimiento en la vida

EL EVANGELIO DE HOY | REFLEXIONES CRISTIANAS

Un discurso confuso que no procede de la Biblia

Reflexiones cristianas. En el evangelio de hoy, el discurso moderno del “evangelio de la prosperidad” se parece bastante a los horóscopos de los periódicos: salud, dinero y amor. Los anhelos tradicionales del ser humano de fama, dinero y poder encuentran su perfecto acomodo en estas iglesias.

Algunos incluso tienen la osadía de afirmar que Jesús padeció en la cruz para que nosotros no tuviéramos que sufrir porque el sufrió por nosotros. ¿Es cierto esto último? ¿Debe el cristiano padecer aflicción? ¿Cuál sería el sentido de esto?

No existe en toda la escritura justificación alguna para las ideas anteriores, tales ideas han sido tomadas de fuentes no cristianas. La realidad es que en todo el Nuevo Testamento observamos la aflicción y padecimiento en casi todos los hombres de Dios. Esteban murió lapidado, Felipe fue crucificado, Pablo fue decapitado y así continúa la lista…

Las falsas expectativas

Son comunes las falsas expectativas en los nuevos creyentes. Yo mismo me sentí decepcionado por un tiempo cuando al llegar al cristianismo mis problemas no sólo no se arreglaban, sino que parecían incrementarse. Mi decepción fue menguando a medida que leía la palabra de Dios y descubrir que Jesucristo fue muy sincero sobre este tema. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33.

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Continuando con esta reflexión cristiana, es útil en este asunto recordar la frase del presidente norteamericano John F. Kennedy: «No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país». No le echemos la culpa a Dios en todo este asunto, somos nosotros, cristianos e iglesias, quienes muchas veces hemos perdido el norte y nos hemos olvidado el verdadero sentido del cristianismo: el servicio a Dios y no a nosotros mismos.

Tomando conciencia de que somos soldados de la fe

Las falsas expectativas vienen de un evangelio adulterado centrado en el hombre, en el que Dios es nuestro siervo y nosotros sólo nos acercamos a Él con las manos extendidas para recibir. El evangelio ha sido a través de los siglos una tarea ardua y penosa, como lo es para un ejército hacer la guerra contra el adversario.

La vida cristiana no es como un paseo en el campo en un domingo soleado, más bien es una dura batalla que se libra bajo una tormenta revolcándonos en el barro. Pablo le dice a Timoteo: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado“ 2ª Timoteo 2:3-4.

Servicio en el ejército

El servicio en el ejército no consiste en que el comandante agrade al soldado, sino en cumplir aquella misión que se ha encomendado. La muerte y las penalidades están implícitas en el oficio militar. El cristianismo es perder para después ganar, para finalmente obtener una ganancia invaluable que no nos podemos ni imaginar.

Reflejo de todo esto, la música en la iglesia ha perdido el tono épico de un ejército marchando hacia la victoria y ha evolucionado a un tono dulzón lleno de “amor y paz” donde la victoria ya ha sido conseguida eliminando todo atisbo de conflicto. A partir de los años 80, las letras de los cantos han dejado de ser la parte principal de la alabanza. Desde esa época la música ha tomado el mando sobre las letras.

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El diablo anda como león rugiente esperando a quien devorar y va a aprovechar cualquier resquicio que se le de para hacer daño. La Biblia nos exhorta a velar, es decir permanecer alerta y conscientes de que esto es una guerra y en la guerra no hay lugar para la relajación, al fin y al cabo, nuestra vida está en riesgo.

El motivo del sufrimiento

Podrían pensar algunos que Dios es un ser sádico e insensible al sufrimiento humano que impone o permite padecimientos sin sentido. Nada más lejos de la realidad. Jesús llora en Juan 11:35 la muerte de su amigo Lázaro y se muestra a lo largo de los evangelios como un varón con sentimientos y empatía.

El motivo real de los sufrimientos en la vida cristiana es desarrollar carácter y sacar a la luz cualidades valiosas que Dios nos ha dado, para que el cristiano sea verdaderamente útil en su ministerio. En otras palabras, la aflicción nos ayuda a crecer. Otra razón es que las experiencias duras y difíciles que vivimos sirven para edificar, alentar y como testimonio para otros.

Una batalla en la mente

Viktor Frankl fue un famoso psiquiatra de origen judío encarcelado en Auschwitz. Frankl pudo soportar las penalidades y rigores de un campo de concentración nazi, permaneciendo constantemente bajo la amenaza de la muerte. Frankl sobrevivió todo este horror alimentando su mente con propósito y esperanza. Nadie elige sufrir, pero sí se puede escoger la manera de afrontar el sufrimiento. Frankl dijo: “El sufrimiento deja de ser en cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido, como puede serlo el sacrificio”.

El azar es el enemigo del propósito. No es un concepto cristiano, sólo pertenece al mundo de las ideas. Para los antiguos romanos incluso el azar era adorado en forma de diosa (Fortuna). En la Biblia el azar no existe, es una palabra de la que carece el hebreo. El azar, la suerte o el destino es algo que Dios mismo determina. El azar es una ilusión del ser humano, sólo son propósitos mal comprendidos.

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Todo aquel que sufre siempre debe tener en mente el propósito de su sufrimiento, saber que lo que hace no es inútil que finalmente terminará y que el premio excede cualquier sufrimiento padecido. Tener un propósito, una causa que es más grande que nosotros, nos lleva en volandas hacia la victoria.

Todo consiste en hacer que el peso de la esperanza supere a la carga del sufrimiento. La esperanza es clave un poder soportar las penalidades y el sufrimiento de la vida en general. Para el cristiano nuestra esperanza es Cristo y la vida eterna: “aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” Tito 2:13

El sufrimiento como un gran privilegio

No hace mucho tiempo servir en el ejército sobre todo en tiempo de guerra se consideraba un gran honor. La Biblia va en la misma línea cuando dice: “Porque a vosotros se os ha concedido por amor de Cristo, no sólo creer en El, sino también sufrir por El” Filipenses 1:29 o “gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” 1ª de Pedro 4:13.

Nuestra recompensa

El premio que espera a los que sirven y padecen por Cristo es algo que no puede ser imaginado por el ser humano: “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” 2 Corintios 4:17.

Pasemos de una mentalidad de azar a una de propósito, todo ocurre por algo, aun cuando no lo podamos comprender. Enfoquémonos en la recompensa para no desmayar.

© Reenier Gonzalo Prado. Todos los derechos reservados.

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Amante de la palabra de Dios y nuestro Señor Jesucristo. Mi pasión es redactar mensajes cristianos para evangelizar a las naciones.

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