Reflexiones Cristianas.. Sobre la homosexualidad

Sobre la homosexualidad

Reflexiones Cristianas

Reflexiones Cristianas

Todos hemos sentido incertidumbre alguna vez. Quizás hemos sentido incertidumbre sobre el devenir, sobre lo que ocurre en el mundo y sobre nosotros mismos.

Saber qué y quiénes somos, para qué vinimos al mundo es quizás la más antigua de las preocupaciones de las personas. Sin embargo esta preocupación que nos embarga y nos llena, nos entristece con frecuencia porque llegamos a la  conclusión de que este mundo es incertidumbre.

Algunos hombres y mujeres llegan a conclusiones desesperadas, queriendo adaptarse a lo que no son, obviando su propia naturaleza, es entonces que Dios nos invita a tener conciencia sobre nosotros mismos, a dar razón sobre lo que somos desde nuestro ser, como nos hicieron y porque nos hicieron, uno de los grandes problemas de la actualidad es la incertidumbre del hombre sobre sí mismo, sobre su cualidad en el mundo, sobre su relación con los demás.

Una invitación a que reflexione sobre sí mismo

Este escrito es una invitación a que reflexione sobre sí mismo y sobre el mundo, sobre tu manera de relacionarte con los demás. Con esto quiero decir que si alguna vez tuviste de duda sobre tu sexualidad es el momento de sentir en plenitud el cuestionamiento al mundo y ya no tanto los reglamentos que se te presentan en la sociedad. La biblia no hace una invitación a que reprimas tus impulsos, lo que hace es llevar tu cuerpo a condiciones reales, a evidenciar cómo naciste, por qué naciste, tu biología ya te adicta una respuesta explícita. De ahí que en levítico nos diga:

Levítico 20:13 «Y cualquiera que se acueste con otro hombre como uno se acuesta con una mujer, a abominación hicieron; ambos han de ser muertos; su sangre será sobre ellos

Hay una mala interpretación sobre estos escritos, quiero que reflexionar sobre ellos. Desde la sociedad se interpretan que Cristo odia al homosexual, pero esto es falso. Cristo no odia al homosexual, Él odia el pecado y su voz palabra es advertencia clara sobre cuál no es el camino, una invitación a la rectificación en concordancia con tu propia biología y tú mente.

Pensemos un momento

¿Por qué enseñamos a los niños a no jugar con cuchillos? ¿Por qué alejamos de ellos los envases de cloro? ¿Por qué le decimos que no tienen que cruzar la calle si no están viendo a ambos lados? ¿Qué es lo que ocurre en nosotros para que indiquemos a nuestros hijos por donde no ir?

Entonces más o menos podrás entender cuál es el camino que muestra Levítico. Dios nos intenta decir cuál es el camino peligroso, cuál es el sendero correcto, trata de protegernos y esta protección puede darnos la felicidad, pues la felicidad es el camino a la vida, el camino a Jesucristo.

Entonces, con estas palabras quiero que reflexiones sobre su propio ser, ¿qué es lo que eres y por qué viniste al mundo?, que es lo que te conduce a la felicidad. Sé feliz, aceptate.

Sobre el  cuerpo

Muchos creen que la felicidad es conducida por el cuerpo, pero la carne, ese instrumento que nos permite tener una existencia engaña, engaña porque se deja seducir. Se deja tentar por el mundo, en cambio nuestra actitud puede permanecer recta y permanecer noble. La cuestión es que, si tu carne del espíritu se contamina debemos fortalecer nuestro cuerpo y debemos fortalecer nuestro espíritu.  

Y cuando nos dejamos tentar con tal facilidad nuestra alma se pierde, nos perdemos. El camino y las cosas parecen más tristeza más desoladoras, acaso no has sentido tú esa soledad agobiante que dándote en los pensamientos,  sentirte más diferente que cualquiera. 

Entonces tienes que descubrir que Dios te creó único y especial, que quizá tengas un camino diferente y que no tiene nada que ver sobre tu atracción sino más bien sobre tu aceptación, sobre tu condición biológica que en parte eso además es de aceptarse como uno es.

© Reenier Gonzalo Prado. Todos los derechos reservados.

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